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Importancia de la medición en la gestión y evaluación de estrategias empresariales

Psic: Arístides Alfredo Vara Horna

La medición en la gestión y evaluación de estrategias empresariales es una de las herramientas fundamentales para que las empresas puedan obtener productos y servicios con una eficiencia significativa. La bibliografía es unánime al plantear que existen cuatro criterios comúnmente utilizados en la evaluación de las estrategias empresariales:

    1. La eficiencia: Se refiere al uso de los recursos o cumplimiento de actividades con dos acepciones: la primera, como relación entre la cantidad de recursos utilizados y la cantidad de recursos que se había estimado o programado utilizar; la segunda, como grado en el que se aprovechan los recursos utilizados transformándolos en productos.
    2. La efectividad: Es la relación entre los resultados logrados y los resultados propuestos. Informa sobre el grado de cumplimiento de los objetivos planificados: cantidades a producir, clientes a tener, órdenes de compras a colocar, etc.
    3. La eficacia: Valora el impacto del producto o servicio prestado. No basta con producir con 100% de efectividad el servicio o producto fijado, tanto en cantidad y calidad, sino que es necesario que el mismo sea el adecuado, aquel que logrará realmente satisfacer al cliente o impactar en el mercado. El comportamiento de estos tres criterios en conjunto nos da de forma global la medida de competitividad de la empresa.

Durante todo el curso de Planificación Estratégica he aprendido que el proceso básico estratégico de toda gestión empresarial gira en torno a tres ejes: planificación, implantación y evaluación. En ese sentido, y a mi parecer, en cada uno de esos ejes se requiere el uso de estrategias de medición para que lograr óptimos resultados.

  • En el primer eje, la planificación será más viable si se basa en un diagnóstico detallado y pertinente de los datos, los cuales inciden directamente en el desarrollo de las estrategias. En este caso, la medición es un valor antecedente y uno de los fundamentos requeridos en dos aspectos: a) como descriptor de la realidad económica o financiera y b) como línea base o punto de comparación con las metas propuestas en la planificación.
  • En el segundo eje, la implantación de las estrategias estará sujeta a una supervisión constante para su corrección y perfeccionamiento inmediato. No es que se espera implantar todas las estrategias para recién evaluarlas, sino, todo lo contrario, la medición se convierte en un mecanismo de control de las estrategias, evitando la continuidad de aquellas implantadas con errores o deficiencias o que no rinden adecuadamente. Durante el proceso de ejecución de las estrategias, la medición de las mismas se convierte en su control, corrección o perfección.
  • En el tercer eje, la evaluación de las estrategias esta sujeta a una comparación básica entre los resultados y el desempeño con la línea base presentada en la planificación. La medición, en este caso, se refiere a la apreciación global de los efectos obtenidos con las estrategias empresariales empleadas.

La medición en la gestión y evaluación de estrategias empresariales tiene que ver mucho con el control de la gestión. El control es una función administrativa que asegura que los hechos concuerden con los planes. Algunos autores como García Echevarria (1991) lo definen com la filosofía de la anticipación y la terapia de la prevención.

Así, la medición, dentro del contexto del control, tiene los siguientes fines:

  1. Informar: Transmitir y comunicar la información necesaria para la toma de decisiones.
  2. Coordinar: Encaminar todas las actividades eficazmente a la consecución de los objetivos.
  3. Evaluar: La consecución de las metas (objetivos) se logra gracias a las personas, y su valoración es la que pone de manifiesto la satisfacción del logro.
  4. Motivar: El impulso y la ayuda a todo responsable es de capital importancia para la consecución de los objetivos.

La medición en el control está estrechamente vinculada con la planeación y el establecimiento de objetivos. Como un sistema de control debería medir decisiones correctas, es importante que los objetivos establecidos en el proceso de planeación sean relevantes para el propósito de la empresa. También se requiere que los controles sean suficientemente sencillos para que puedan comprenderse, mostrar de una manera oportuna desviaciones en relación con los estándares para que puedan iniciarse acciones correctivas antes de que se conviertan en grandes problemas.

Entre ellos: Bueno Campos E. (1989) Economía de la Empresa. Análisis de las decisiones empresariales. Ed Pirámide. S.A, Madrid.; Díaz A. (1993) Producción: Gestión y Control. Ed. Ariel, Economía S.A. España.; Espejel Pacheco, Arturo (1991). Guía para la instalación de un programa permanente de mejoramiento de la productividad. Revista UPIICSA.; Jordán Hugues (1996) Control de Gestión. Documentos del DEADE.; Patz, Alan L. y Rowe, Alan J (1982). Control Administrativo y sistemas de toma de decisiones. Editorial Limusa, México.

Refiriéndonos a los conceptos brindados por los diferentes autores 1 podemos observar que todos coinciden en que controlar es recopilar los datos necesarios mediante la medición, luego la comparación de los mismos con los resultados deseados y por último la corrección de las desviaciones mediante los programas de mejora además de coincidir en la importancia de su empleo a priori.

En términos generales, se puede decir que la medición es la herramienta básica del control, el cual sirve de guía para alcanzar eficazmente los objetivos planteados con el mejor uso de los recursos disponibles (técnicos, humanos, financieros, etc.). Por ello podemos definir el control de gestión como un proceso de retroalimentación de información de uso eficiente de los recursos disponibles de una empresa para lograr los objetivos planteados.

Blanco Amat (1984) plantea que la moderna filosofía de la medición de las estrategias empresariales se presenta como el proceso mediante el cual los directivos se aseguran de la obtención de recursos y del empleo eficaz y eficiente de los mismos en el cumplimiento de los objetivos de la empresa. Según Huge Jordan (1995) la medición (y el control) es un instrumento de la gestión que aporta una ayuda a la decisión y sus útiles de dirección van a permitir a los directores alcanzar los objetivos; es una función descentralizada y coordinada para la planificación de objetivos, acompañada de un plan de acción y la verificación de que los objetivos han sido alcanzados.

Dentro del contexto de la medición y el control se encuentra el Cuadro de Mando Integral (CMI) -Balanced Scorecard- el cual proporciona un amplio marco que traduce la visión y estrategia de una empresa en un conjunto coherente de indicadores de actuación. El CMI transforma la Misión y la estrategia en objetivos e indicadores organizados en cuatro perspectivas diferentes: financiera, cliente, procesos internos y formación y crecimiento (innovación o aprendizaje).

Como ejemplo práctico de la importancia de la evaluación de las estrategias de gestión empresarial, mencionare una situación común ocurrida en las instituciones públicas de educación.

Las Direcciones Regionales de Educación (DRE) son órganos desconcentrados, autónomos y lideres en cada Región que le compete. Por Ley están obligados a elaborar planes estratégicos por periodo y planes operativos anuales. Realizan (en teoría) la evaluación del plan operativo dos veces al año. Sin embargo, la realidad es otra:

•  Las DRES elaboran planes estratégicos en base a copias de otras regiones o de modelos brindados por el Ministerio de Educación. No elaboran planes basándose en estadísticas ni mediciones de indiadores educativos regionales.

•  No cuentan con estrategias de medición o evaluación de sus planes.

•  Sus evaluaciones nunca se basan en mediciones objetivas y no informan sus resultados.

Esta situación produce los siguientes efectos:

•  Reciben menos presupuestos del que necesitan, pues no tienen forma de “demostrar” que lo requieren (supuestamente las evaluaciones deberían ser el fundamento para tal solicitud).

•  Sus órganos desconcentrados locales (UGELS) adolecen de un modelo de plan regional inadecuado para su realidad y, por tanto, no pueden evaluar sus estrategias empleadas.

•  No se sabe si las acciones que realizan semestralmente por la educación de la Región contribuye significativamente en términos positivos o negativos.

•  Al final, las estrategias se aplican de acuerdo a políticas nacionales y no en base a las necesidades reales de la región educativa. Las autoridades no pueden discriminar entre una estrategia efectiva de una ineficiente, pues no existen estudios de efectos ni mediciones al respecto.