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ALGUNOS APUNTES SOBRE PSICOTERAPIA Psic. Arístides A. VaraEL PROCEDIMIENTO TERAPÉUTICO EN LOS RITOS Y CULTOS COLECTIVOS Numerosos antropólogos, sociólogos e investigadores de la religión han intentado averiguar por qué los ritos y los cultos acaparaban una parcela tan importante de la vida comunitaria y, en muchos pueblos primitivos, dominaban prácticamente toda la vida.
Los abundantes elementos mágicos que pueblan los ritos primitivos han llevado al etnólogo Karl Theodor Preuss a hablar de una ancestral "incapacidad de razonar", como causante de estas acciones. Tal grado de ignorancia, dice Adolf E. Jensen, se da efectivamente en todas las religiones y a todos los niveles de cultura16. Tal apreciación parece tener sustento en las estadísticas referidas a la inmensa población mundial -sin importar su clase social- que cree en espíritus, reencarnación, fantasmas, demonios, cábalas, rituales de surte, brujería, lectura de cartas, de manos, etc.
Las danzas curativas Una modalidad antiquísima de la psicoterapia colectiva entre los cazadores y recolectores de frutas, durante la Edad de piedra , nos la ofrece la danza curativa o en estado de trance17. La misma nos da indicios, además, que la psicoterapia de grupo posiblemente es más antigua que la psicoterapia individual.
Rasgo común a casi todas las prácticas terapéuticas arcaicas es el estado de trance o éxtasis18, el cual consiste en una huida del mundo "real"; en un estado de excepción psíquica en el que se esfuma la conciencia y domina el mundo de las fantasías que son vividas como si fueran realidad. Palabras que significan tanto transposición como evasión. Trance procede del verbo latino transire = pasar al otro lado; éxtasis del término griego ekstäsis = fuga o evasión.
Inicialmente, las danzas extáticas servían para proteger -según los antropólogos que la han estudiado- a la comunidad contra las discordias internas, contra la sed y el hambre, contra la enfermedad y la muerte, contra temores oscuros y el poder invisible de los espíritus malignos. Palabra que según la etimología griega significa purificación y que ya fue empleada por Aristóteles para describir el efecto producido por la representación teatral de una tragedia sobre los espectadores.
Pero, ¿qué efectos psicoterapéuticos tiene el trance o éxtasis?. Hoy en día, uno y otro son encasillados dentro del concepto de catarsis19, el cual ha constituido un elemento fundamental dentro de las primeras teorías del psicoanálisis (teoría del trauma) y dentro de la psicología actual. El mecanismo de acción de la catarsis es "harto" conocido: En él, la conciencia de la realidad se extingue o mitiga, debilitándose el control voluntario del comportamiento y la represión de los afectos los cuales cobran vida mediante representaciones y fantasías apetecidas inconscientemente.
En ese sentido, el procedimiento de los espiritistas latinoamericanos para alcanzar el éxtasis es convencional: cantos rítmicos, danzas, sugestión colectiva de los ya iniciados, que alcanzan fácilmente el estado de éxtasis y luego lo transmiten a los novicios. Otro dato interesante es que entre los seguidos abundan las mujeres; Raffalt refiere a este respecto que son bastantes las que sufren convulsiones, se sueltan los cabellos, agitan la cabeza y empiezan a proferir gritos de animalidad, "demostrando" que los santos o espíritus han tomado posesión de ellas. De este modo, la mayoría de espiritistas (por ejemplo, los brasileños de Bahía o de Río) confían en obtener protección contra las imaginarias fuerzas malignas y contra las enfermedades, además de felicidad duradera20. No se debe menospreciar estos procedimientos, terapéuticos para las personas de escasos recursos económicos, el cual por cierto son mayoría. Citando investigaciones regionales, Schmidbauer afirma que aproximadamente del 40% de los habitantes de Río de Janeiro, en teoría católicos, cree en el espiritismo.
La explicación de estos fenómenos también ha sido agotada dentro de las ciencias sociales. La danza practicada durante horas enteras hasta la extenuación, junto con la música monorrítmica y la acción de narcotizantes (el tabaco entre los espiritistas, los alucinógenos entre los chámanes, etc.) provoca a la postre el derrumbamiento momentáneo de la conciencia y las normas sociales que rigen el comportamiento individual. La persona, en este caso, recurre a fantasías, en circunstancias normales total o parcialmente inconsciente, o a una concepción mítica que en el éxtasis cobra vida como por arte de encantamiento. En otras palabras, el yo orientado hacia la realidad es suplantado entonces por la identificación -en estado de inconsciencia- con algún arquetipo. El hecho de que la vivencia tenga lugar dentro de un grupo de correligionarios dispuestos a prestar ayuda en todo momento, confirma el efecto reforzante que el grupo terapéutico ejerce sobre la sensibilidad del individuo, y hace que se consoliden las experiencias vividas y, simplemente, también las ideas vividas (por más descabelladas que sean).
La efectividad terapéutica de estos procedimientos depende sobremanera de la frecuencia con que se práctica y con el enorme refuerzo social que recibe aquel que entra en trance21. En ese sentido, aunque en la psicoterapia moderna se duda de los efectos benéficos a largo plazo de la catarsis, ésta, practicada a intervalos regulares y en las condiciones colectivas descritas, es más que suficiente para erradicar afectos sedimentados22. En la psicoterapia de grupo moderna, la catarsis es considerada hoy día simplemente como la fase inicial del proceso terapéutico; a ella habrán de seguir la reflexión y el reaprendizaje. Por lo demás, se entiende que un grupo terapéutico sólo podrá subsistir si en él se provocan periódicamente emociones "liberadoras" mediante procedimientos catárticos.
Los procedimientos anteriormente descritos, guardan significativa semejanza con las modernas psicoterapias "transpersonales", "biodanza" y otras en las cuales se estimula la expresión de la "interioridad irracional".(yo creo que en la síntesis de éste capítulo usted recién podría sugerir ésta semejanza) Más aún, la semejanza se extiende por los lenguajes que caracterizan cada tipo de terapia. En todas ellas, el paciente no obtiene una simple visión o interpretación de los fenómenos que le acaecen, sino que goza de una experiencia concreta de lo "sobrenatural"23 y, con ella, de la propia inmortalidad o universalidad. En estos tipos de psicoterapia, la fe deja el sitio a la "evidencia". Que no son más que cambios corporales vegetativos, los cuales -por ser desconocidos- son interpretados mágicamente.
Incluir aquí los procedimientos de las sectas.
Los intercambios de papeles sociales colectivos
El psicodrama de L. Moreno, una de las primeras formas de la moderna psicoterapia de grupo, utiliza el intercambio de papeles como recurso terapéutico propio y original. L. Moreno entiende que el valor terapéutico del cambio de funciones radica en que el actor reconozca los ocultos motivos que encierra el papel de su oponente, que él pasa a representar. Pero, en realidad, este procedimiento no es tan nuevo y original como puede pensarse.(en la síntesis o al final de cada una, pues si no es una revisión de todas las terapias por lo menos la mención de ellas por el método semejante sería más chocante) El intercambio de papeles puede hallarse también en las fiestas litúrgicas, entre las cuales las más famosas fueron las saturnales de los romanos24. Números autores de la Antigüedad nos hablan de ellas, como por ejemplo, Virgilio en las Geórgicas, Luciano en Saturnalia, Séneca en sus Epístolas, y muchos otros. En estas fiestas, realizadas en diciembre, los amos y esclavos intercambiaban de papeles. Los esclavos, desheredados de la fortuna, podían disponer de sus amos para que estos les sirvan y atiendan como ellos normalmente lo hacían.
El cambio de funciones, convertido en intercambio de funciones, constituyó también un rasgo característico de la fiesta de los locos del medievo francés. También en muchos conventos estuvo generalizada la inversión de funciones, hasta los tiempos de la Ilustración. Aparece también en muchas fiestas griegas y orientales con no menos diafanidad que en las saturnales de los romanos. Por ejemplo, en Creta, durante la fiesta de Hermes, los señores servían a sus esclavos; costumbres parecidas en Tesalia y Tracia (Atanasio, XIV, 44). También en Mesopotamia existían los intercambios de funciones, durante las fiestas de Sacava, celebrados en Babilonia durante los cinco días del mes de Lous.
Es de importante mención que estos intercambios de funciones han sido muy común dentro las sociedades donde las clases sociales son muy marcadas. Las culturas analfabetas están exentas de estos procedimientos. En fin, el rasgo común de todos estos procedimientos se resume en la siguiente fórmula socioterapéutica: la eliminación momentánea de un orden, la inversión de funciones, asegura y robustece ese orden. Se trata de un ciclo regulador sociopsicológico, de un feed back: sólo un orden fuerte, seguro de sí mismo, puede permitirse su total eliminación, aunque sea con carácter momentáneo, y la inversión de todas sus funciones; por otra parte, esa misma abolición momentánea contribuye a robustecer el orden.
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