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CALIDAD Y SATISFACCIÓN DE VIDA DE ADULTOS MAYORES DE 60 AÑOS EN LIMA-PERÚ - ESTUDIO PILOTO Y ANÁLISIS PSICOMÉTRICO

Por: Arístides Alfredo Vara Horna

4. PRINCIPALES PROBLEMAS QUE AFECTAN A LOS ANCIANOS

Los problemas que más afectan el bienestar y la vida de los ancianos en nuestro país son de diversa naturaleza. Sin embargo, de acuerdo a las cifras estadísticas disponibles y a la propia percepción de este grupo de personas, es posible establecer un primer nivel de clasificación de estos problemas que, adicionalmente, comprometen las posibilidades de desarrollo humano del país al no cubrirse plenamente sus necesidades:

3.1. Deficiente cuidado de la salud y malos hábitos alimenticios

En términos generales, la sociedad peruana no tiene un cabal conocimiento acerca de los problemas de salud que adolece la población anciana en el país, ni tampoco una mayor conciencia sobre los riesgos que implica el proceso de envejecimiento sobre el bienestar físico y psíquico de este grupo poblacional. La falta de difusión acerca de la necesidad de que los ancianos y sus familias tengan un mayor cuidado sobre su salud, genera mayores consecuencias en los ancianos en situación de pobreza, sobre todo los residentes en áreas rurales y urbano-marginales del país.

De otro lado, los profesionales de la salud no se especializan de manera preferente en áreas como geriatría y gerontología y, en la mayoría de los casos, los equipos médicos que trabajan en los centros hospitalarios del país no cuentan con estos especialistas o si se dispone de ellos, no se encuentran actualizados ni reciben periódicamente algún tipo de capacitación al respecto. Un problema adicional es el desconocimiento y falta de personal especializado para el tratamiento de las enfermedades mentales que aquejan a los ancianos, incluyendo el problema que se presenta en el núcleo familiar y que muchas veces altera el equilibrio emocional de sus integrantes. Aquí, los psicogerontólogos son imprescindibles.

La asistencia médica, no obstante el incremento en los últimos años de la infraestructura y atención hospitalaria, es aún insuficiente para atender las necesidades de salud de los ancianos. A la deficiencia en la cobertura de servicios habría que añadir los problemas de calidad que se presentan sobre todo en el interior del país.

En materia de nutrición y alimentación, se ha detectado como problema principal de los ancianos el mantener hábitos alimenticios y nutricionales poco saludables, aparte de la insuficiente dieta calórica-proteica que afecta en mayor medida a los que viven en situación de pobreza. No se conoce con exactitud la magnitud de la población ancianos que padece desnutrición y malnutrición, y tampoco existen programas específicos de apoyo alimentario para este grupo poblacional. La difusión, información y educación en materia de hábitos alimentarios positivos, se presenta como una posibilidad urgente para dar respuesta a las necesidades específicas y particulares de los ancianos, de acuerdo a las distintas zonas geográficas del país.

4.2. Bajo nivel educativo y desconocimiento sobre el envejecimiento y la vejez

Las personas que ahora tienen 60 y más años de edad, pertenecen a una generación donde el analfabetismo y la baja escolaridad fueron una característica permanente durante varias décadas. Aún hoy, una importante proporción de este grupo poblacional continúa sin saber leer y escribir, lo cual no solamente les impide alcanzar objetivos preventivos en distintos ámbitos y aspectos de su vida, como por ejemplo en salud y en el cuidado de su propia seguridad, sino que también les resta oportunidades para elevar su bienestar y calidad de vida.

Los problemas educativos no afectan exclusivamente a la población anciana sino que también, en otra forma, el desconocimiento que tiene el resto de la población sobre los problemas del envejecimiento y la vejez, genera prejuicios sociales acerca de este proceso, lo cual condiciona otro problema a los ancianos como las dificultades para su participación social y su integración plena a la sociedad.

Asimismo, la sociedad no valora debidamente las habilidades y experiencias ganadas por los ancianos a lo largo de su vida en diferentes aspectos y peor aún, las nuevas generaciones no reciben este nuevo bagaje y no se beneficia la comunidad con un proceso de transmisión y acumulación de conocimiento. En nuestro país no existen programas que incorporen activamente a los ancianos para la transmisión de sus conocimientos ni tampoco programas que permitan a estas personas de 60 y más años recibir capacitación laboral que les refuerce sus destrezas y puedan seguir participando competitivamente en las actividades productivas.

4.3. Ingresos y pensiones reducidas.

Aunque la insuficiencia de los ingresos es una situación que afecta a una proporción importante de los hogares y personas del país, es conocido que tanto el nivel de ingresos de las personas de 60 y más años que trabajan, como el valor de las pensiones en el caso de pensionistas y jubilados, son los más bajos en la escala de remuneraciones, situación que nos les permite llevar una vejez digna y con independencia. El panorama para los ancianos es más deprimente al no estar suficientemente fortalecidos mecanismos institucionales de solidaridad con ellos, especialmente con los más pobres y vulnerables. El problema central es el elevado porcentaje de ancianos que no pertenecen al sistema previsional ni a la seguridad social y, en el caso de las personas que sí están afiliadas, muchas veces los sistemas no responden a sus demandas y necesidades particulares.

4.4. Desaprovechamiento y mal uso del tiempo libre

En nuestro país no existe una cultura del tiempo libre, es decir, se carece de una conciencia y sensibilidad de lo beneficioso que puede ser para las personas, especialmente las ancianas, el aprovechamiento de su tiempo libre en actividades culturales, deportivas, turísticas y de esparcimiento. A pesar de la gran cantidad de tiempo libre que tienen los ancianos, este tiempo no es aprovechado, situación que con políticas adecuadas debe corregirse.

Un problema colateral es que en el país no existen espacios adecuados para que los ancianos puedan hacer uso de su tiempo libre y que, además, lo hagan a costos realmente reducidos. A la falta de infraestructura e instalaciones deportivas, recreativas y culturales apropiadas para las necesidades y requerimientos de este grupo poblacional, debe añadirse la falta de profesionales y, en general, recursos humanos especializados en servicios de recreación y esparcimiento para la población mayor.

4.5. Bajos niveles de participación y escasas facilidades para la integración social Uno de los prejuicios más visibles de la sociedad peruana es la consideración de los ancianos mayores como sujetos pasivos y sin capacidad para participar activamente en la marcha de su comunidad. Además, en nuestro país son pocos los canales institucionalizados para la participación del ancianos, hombres o mujeres, que puedan servir de mecanismo importante para estimular sus capacidades.

Adicionalmente, se presenta una casi total inexistencia de organizaciones de nivel local y comunitario, que estén integradas por ancianos, con lo cual disminuyen las posibilidades de participar no sólo en la gestión del desarrollo de su comunidad sino, inclusive, en programas y actividades en su propio beneficio.