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CALIDAD Y SATISFACCIÓN DE VIDA DE ADULTOS MAYORES DE 60 AÑOS EN LIMA-PERÚ - ESTUDIO PILOTO Y ANÁLISIS PSICOMÉTRICO Por: Arístides Alfredo Vara Horna5.5. RELACIONES SOCIALES Y AMICALES Diversos estudios han demostrado la importancia de las relaciones amicales en la vida de los ancianos. En las relaciones amicales (o también llamadas redes amicales), se considerará dos aspectos de la misma: las objetivas y las subjetivas. En los aspectos objetivos, se diferenciarán cuatro características:
En los aspectos subjetivos se diferenciarán tres características:
Así, dentro de las características objetivas, la amplitud se refiere al número de personas conocidas y frecuentadas, la densidad al número de amigos conocidos que se conocen entre sí, la vigencia se refiere al mantenimiento de esas relaciones en el presente y, finalmente, la comunidad describe la frecuencia e incidencia9 de la realización de actividades lúdicas y laborales en conjunto. Por otro lado, dentro de las características subjetivas, el compromiso se refiere a la importancia de llegar a ser un buen amigo, el afecto al aprecio que se siente de los demás, y la identidad amical se refiere a la imagen y rol que cree tener frente a sus amigos. Se diferencian dos tipos de identidad amical: prosocial y antisocial. 5.5.1. Características objetivas de las relaciones amicales: En cuanto a la densidad de sus relaciones, los ancianos refieren que de las personas que conocen y frecuentan, 12.77 se conocen entre sí. No se encontraron diferencias significativas según el sexo del entrevistado (13.08 en las ancianas y 12.03 en los ancianos). Durante la semana, los ancianos conversan con 8.36 amigos. Los ancianos refieren conversar con más amigos (9.29 vs 7.39), sin embargo, esas diferencias no son significativas (t=-0.744, g.l.=92, p=0.46). Al preguntarles con qué frecuencia realizan actividades lúdicas o laborales10 con sus amigos, 39.3% afirma que nunca, 27.9% al menos una vez al mes, 13.1% al menos una vez a la semana, 16.4% casi a diario. Parece que existen más ancianos varones, en comparación con las ancianas, que no realizan actividades lúdicas y laborales con sus amigos (44.8% vs 34.4%). 5.5.2. Características subjetivas de las relaciones amicales En la identidad de rol amical, se encuentran dos tendencias claras. La primera es que la identidad amical prosocial es más frecuente que la antisocial11 (compárese los totales de las tablas 5.15 y 5.16), La segunda es que las mujeres se identifican como prosociales mucho más que los hombres ancianos. Esta tendencia no ocurre en los roles antisociales, allí parece que no existen diferencias según el sexo12. A continuación, en la tabla 5.15, se presenta los porcentajes de la identidad de rol amical que pertenecen al rol prosocial. Tabla 5.15
Parece que los encuestados se definen -con mayor frecuencia- como "seguros", "felices" y "cálidos", siendo esta tendencia, mayor en las mujeres que en los varones. Por ejemplo, 80.6% de mujeres y 59.3% de varones se sienten felices como amigos; 67.7% de mujeres y 55.6% de varones se sienten abiertos y receptivos frente a las amistades. Las características de identidad prosocial menos frecuentes son el sentirse "activo" e "interesado en otros" con 58.6% cada uno. Sin embargo, pese a ser las menos frecuentes con relación a las demás, esto es relativo porque más de la mitad de los ancianos la señalan. A continuación, en la tabla 5.16, se presenta los porcentajes de la identidad de rol amical que pertenecen al rol antisocial. Tabla 5.16
En cuanto al rol antisocial, los ancianos se identifican -con mayor frecuencia- como "pasivos", "interesados en sí mismos", "solitarios" y "tensos". Es llamativo el dato de que casi el 50% de la muestra de participantes se sienta pasivo e interesado en sí mismo. Y en cuanto al sexo, no existe diferencias entre ancianos y ancianas en el interés para sí mismo, pero si -y muy marcadas- en cuanto a la pasividad (60% de varones frente al 38.1% de mujeres), la tensión (20% de varones y 47.6% de mujeres) y la soledad (35% de varones y 42.9% de mujeres). El sentirse fracasado como amigo es el ítem más infrecuente con relación a los demás. Solamente 12.2% de los encuestados refieren sentirse fracasados como amigos, existiendo poca diferencia según el sexo. Los ancianos que se sienten comprometidos con sus amigos, tienen mayores puntajes en la escala de rol prosocial (7.38 vs 3.94; t=-6.252, gl=114, p=0.001). Caso contrario ocurre con el rol antisocial, pues los que no están comprometidos con sus amistades, tienen mayores puntajes (3.58 vs 1.48; t=4.247, gl=63, p=0.001). Tendencias similares ocurren en el afecto amical. Los ancianos que se sienten apreciados y queridos por sus amigos, tienen mayores puntajes en la escala de rol prosocial (6.8 vs 2.86; t=-6.38, gl=21, p=0.001). Caso contrario ocurre con el rol antisocial, pues los que no se sienten apreciados y queridos por sus amistades, tienen mayores puntajes (5.14 vs 1.65; t=4.11, gl=14, p=0.001). 5.5.3. Asociaciones lineales La densidad amical13 es mayor en las personas que se identifican como prosociales (r=0.258, p.=0.001), pero menor en las personas que se identifican como antisociales (r=-0.271, p.=0.001). La densidad amical aumenta también la probabilidad de experimentar resentimiento (r=0.219, p.=0.001) y tener apoyo social y económico (r=0.229, p.=0.001). El número de amigos con quienes los ancianos conversan durante la semana, se asocia directamente al rol prosocial (r=0.313, p.=0.001), inversamente al rol antisocial (r=-0.452, p.=0.001), inversamente a la presencia de síntomas de enfermedad (r=-0.255, p.=0.001), directamente al resentimiento (r=0.197, p.=0.03) y directamente al apoyo social y económico (r=0.395, p.=0.001). Las propiedades de estas relaciones son similares a las mencionadas en el párrafo anterior, sin embargo, la presencia de los "síntomas de enfermedad" aporta nueva información. Tal parece que el número de amigos con quienes se conversa y comparte durante la semana influye positivamente en la salud física, así, mientras con más conocidos conversen durante la semana, menos probabilidades tienen de presentar síntomas de enfermedad14. La realización de actividades sociales con los amigos se asocia directamente con el resentimiento (r=0.193, p.=0.03), y negativamente con la dependencia social por incapacidad (r=-0.206, p.=0.005). La última de estas dos relaciones es sencilla de interpretar, en el sentido de que si el anciano tiene pocas limitaciones físicas, sus posibilidades de participar en actividades sociales y recreativas con sus amigos son mayores. Sin embargo, el análisis de la relación entre las actividades sociales realizadas y el resentimiento se dificulta. En párrafos anteriores se encontró que el mayor número de amigos, la mayor densidad amical y las conversaciones recientes aumentaban las posibilidades de experimentar resentimiento. Lo mismo sucede con la realización de actividades sociales. Por la distribución de los datos, es lógico pensar que si tenemos más personas próximas a nosotros, tendremos también más posibilidades de entrar en conflicto con ellas. El rol amical prosocial se asocia negativamente con el rol amical antisocial (r=-0.654, p.=0.0001). Esta relación también es predecible porque ambos son constructos diametralmente opuestos15. Otra relación conocida es la encontrada entre el rol amical prosocial con el apoyo y refuerzo social recibido (r=0.394, p.=0.0001). Es decir, los ancianos recibirán mayor apoyo y atenciones sociales si se identifican como prosociales o con tendencia amistosa16. Sin embargo, lo curioso es la relación encontrada entre el rol prosocial y el resentimiento (r=0.194, p.=0.039). Curioso por la dirección de la relación, porque es común pensar que las personas prosociales no albergan emociones contenidas como las encontradas en el resentimiento. Por el contrario, se atribuye a las personas antisociales y hoscas fuertes dosis de resentimiento. Sin embargo, sometiendo a análisis de covariación parcial de ordenes superiores al segundo, se encuentra que son la amplitud, densidad y vigencia las que explican esta relación, y si el resentimiento correlaciona con el rol prosocial es porque las variables objetivas mencionadas están asociadas al rol prosocial. Por otro lado, los ancianos que tienden a identificarse como hoscos y antisociales, tienen menos probabilidades de recibir atenciones y refuerzo social (r=-0.536, p.=0.0001) y, por ende, sentirse insatisfechos con sus vidas (r=-0.184, p.=0.05) y presentar más síntomas de enfermedad (r=0.30, p.=0.002).
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