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DEMENCIAS

Psic: Arístides Alfredo Vara Horna

Definición:

  • El deterioro intelectual se caracteriza por una alteración global de las funciones superiores en la que todas las conductas de la persona son insuficientes o inadaptadas. Cuando es transitorio, durando únicamente algunas horas o días, constituye una confusión mental. Cuando es duradero, constituye una demencia. Por regla, las demencias son progresivas. Se trata de un estado irreversible. Más raramente, en ocasiones de ciertas circunstancias etiológicos, se puede aplicar eficazmente un tratamiento: se trata de las demencias curables.

Internacionalmente, se acepta que la demencia es un deterioro global de las funciones intelectuales adquiridas previamente, con preservación del nivel de vigilancia, por efecto de una lesión orgánica cerebral. Según la OMS, la pérdida de la memoria y de otras funciones superiores debe interferir con el rendimiento laboral o social del individuo, lo cual, a su vez, ocurre sólo en fases relativamente avanzadas.

Esta definición sirve muy bien para excluir tanto las anomalías de funciones específicas aisladas (afasia, amnesia, agnosia) como los defectos en la adquisición de las funciones intelectuales (oligofrenias) y los trastornos de la vigilancia (comas).

La parte cuantitativa de la definición que exige un nivel de deterioro global y que interfiera con las actividades de la vida diaria sirve, también, para sustentar estudios epidemiológicos acerca de la prevalencia de pacientes que signifiquen una grave carga social y económica. Pero es poco útil, operativamente, para la clínica de todos los días, pues la mayoría de los pacientes con las enfermedades que cursan hacia la demencia no están globalmente deteriorados cuando consultan. Además, el límite a partir del cual se considera que un paciente sufre demencia con interferencia en sus actividades cotidianas es muy difícil de establecer si se consideran las diferencias socioculturales o de edad. Hacerlo a partir de un determinado nivel en las escalas cognitivas es arbitrario y poco adecuado.

Por lo general, las definiciones de interés epidemiológico sirven para establecer registros fiables de la incidencia o prevalencia de una enfermedad. Pero se equiparan mal con la realidad clínica, en donde los pacientes y los diagnósticos no responden a una ley binaria, si o no. Por el contrario, los pacientes se distribuyen siguiendo una curva en la que establecer el corte que separa el enfermo demente del que no es demente resulta arbitrario.

Además del deterioro cognitivo, los enfermos con demencia suelen tener cambios de personalidad, de la conducta, del sueño y del humor. Estos trastornos pueden ser causantes de más disturbios familiares y de más problemas para los cuidadores de los pacientes que los fallos propiamente cognitivos. En determinadas variedades de demencia, por ejemplo en la Pick, los cambios de personalidad y de humor pueden predominar sobre el deterioro de las funciones operativas y del lenguaje. Estos pacientes pueden puntuar alto en una escala cognitiva convencional y, sin embargo, estar incapacitados para el trabajo y para cuidar de sí mismos.

Por convención, se incluyen en las demencias sólo los trastornos que se adquieren de una forma gradual y lentamente progresiva, mientras que los estados de deterioro resultantes de una lesión aguda traumática, anóxica o infecciosa se suelen denominar encefalopatías residuales; el más grave de estos estados es el vegetativo persistente, en el que el individuo conserva total o parcialmente las funciones vitales del tronco cerebral, pero ha perdido completamente la actividad de la corteza cerebral. Puede permanecer con los ojos abiertos en actitud de vigilia, pero no da muestras de percibir ningún estimulo externo (salvo las respuestas al olor o al ruido), ni de tener ninguna actividad emocional o psíquica y no puede comunicarse de ninguna manera. Separar el estado vegetativo de la demencia es también una cuestión en debate, pues muchos pacientes con demencia degenerativa progresiva alcanzan en fases avanzadas de la enfermedad una situación indistinguible del estado vegetativo persistente.

Otro estado anormal próximo, pero distinto, de la demencia es el mutismo aquinético. Son pacientes con lesiones adyacentes al tercer ventrículo, cíngulo y caras mediales orbitarias que exhiben una conducta anormal, muy apáticos e inertes, que sólo responden a solicitudes muy enérgicas y con gran retraso, lo hacen solo con monosílabos, pero pueden conseguirlo apropiadamente, al menos hasta un cierto límite.