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FACTORES ASOCIADOS A LA SATISFACCIÓN DE VIDA DE ADULTOS MAYORES DE 60 AÑOS EN LIMA-PERÚ

Julio Inga Aranda * & Arístides Vara Horna **

Introducción:

La presente investigación está comprendida en el ámbito de la calidad de vida de los adultos mayores. Su desarrollo se justifica por la importancia que tiene el estudio de la calidad de vida para lograr una mayor comprensión del proceso de envejecimiento (Raphael, 1996). Así, en la actualidad, l a atención del cuidado de la salud está orientada a la “revolución de la calidad” (Schalock, 1994). Los estudiosos del tema han dejado atrás la idea de salud como ausencia de enfermedad, y su consecuente intervención médica, optando por considerar una definición más amplia que incluya tanto la responsabilidad personal y la calidad de vida (Janssen, 2004). En un intento de reducir los costos médicos y de salud, el concepto de promoción de los estilos saludables ha llegado a ser una alternativa para los sistemas de cuidado de la salud. Por este motivo, el enfoque de la calidad de vida ha sido un tema de investigación predominante a partir de la década de los noventa (Bowling, 1997; Renwinck, Brown, & Nagler, 1996; Schalock, 2004; Silverstein & Parker, 2002).

El debate acerca de lo que exactamente significa calidad de vida ha sido mantenido por años, y parece existir poco progreso en el logro de un consenso (Ranzijn, 2002). Algunos investigadores conciben la calidad de vida como unidimensional (Pearlman & Uhlmann, 1991); en el otro extremo, existen investigadores que conciben la calidad de vida como evaluación de todos los dominios y aspectos de la vida, tanto subjetivos como objetivos, incluyendo la salud y el hogar, habilidad funcional, ingreso económico, vida social, salud mental y bienestar (Arnold, 1991; Janssen, 2004; Victoria, González, Fernández y Ruiz, 2005).

Respecto a la calidad de vida de los adultos mayores, Janssen (2004) sostiene que ésta no debería ser evaluada o estudiada exclusivamente en alguna área específica tales como de la salud, ambiental, social o espiritual. Esto debido a que la vida humana es un constructo multifacético, y la vida de cada individuo esta formada por una complejidad de experiencia y oportunidades. Las percepciones de la calidad de vida son multifacéticos y únicas para cada individuo. Sin embargo, en la realidad, muchas herramientas diseñadas para medir la calidad de vida en los adultos mayores se fundamentan y concentran en temas relacionado al actual estado de salud, así como del nivel de funcionamiento (Bowling, 1997).

La calidad de vida presenta dos grandes dimensiones: la objetiva y la subjetiva (Victoria et al., 2005). Respecto a la primera, se centra en variables objetivas externas al sujeto, correspondiéndole un enfoque sociológico y económico, que ha tratado de medir la calidad de vida utilizando preferiblemente la metodología de los indicadores de corte sociodemográfico. Entre los indicadores objetivos se encuentran aquellos relacionados con la salud (esperanza de vida, mortalidad, nutrición, servicios de salud, etc.), los educacionales (índice o nivel de instrucción y el acceso a los servicios educacionales) y los de tipo económico (ingresos per-cápita, el Producto Nacional Bruto, o de tipo social como el índice de delincuencia, etc.)

La segunda dimensión, la subjetiva, está determinada por la valoración que hace el sujeto de su propia vida, concepción a partir de la cual se han realizado innumerables esfuerzo en la elaboración de metodologías que permitan la apreciación subjetiva y el nivel de satisfacción global o parcial en áreas importantes de la vida del sujeto. Esta tendencia considera que lo más importante en la calida de vida es la percepción que el sujeto tiene de ella, o la vivencia subjetiva de bienestar.

La importancia de extenderse más allá del estudio de las dimensiones objetivas de la calidad de vida se explica por la pequeña correlación encontrada entre las condiciones de objetivas de la vida y la felicidad subjetiva, lo cual es denominada la paradoja del bienestar (Filipp, 1996; Staudinger, Fleeson, & Baltes, 1999). Esta paradoja parece estar presente en estudios acerca del envejecimiento y el bienestar porque, a pesar de las dificultades del envejecimiento (Ej. Deterioro físico, muerte de los viejos amigos y familiares), las personas mayores no informan una disminución concomitante en las mayoría de aspectos del bienestar (Caprara & Steca, 2005). Así, numerosos estudios, utilizando información comparativa, encontraron diferencias insignificantes en la satisfacción de vida y otras formas de bienestar subjetivo según la edad de los sujetos (Diener & Suh, 1998). Por otro lado, Algunos estudios han encontrado un incremento en los sentimientos de bienestar entre los adultos mayores, donde éstos informan menos ansiedad y tienen un mejor equilibrio del afecto positivo y negativo (Ryff, 1989).

Una reflexión profunda sobre la calidad de vida nos muestra su estrecha vinculación con el funcionamiento de la sociedad, las normas y los valores sociales que el individuo debe asumir; pero sobre todo su vinculación con las aspiraciones y el nivel de satisfacción respecto a los dominios más importantes donde la persona desarrolla su vida; en otras palabras, con la construcción que el propio individuo hace de su bienestar personal (Victoria et al., 2005). En la estructura del área subjetiva de la calidad de vida se tiene, como núcleo central, una dimensión psicológica. Ésta expresa el nivel de correspondencia entre las aspiraciones o expectativas trazadas por el sujeto y los logros que ha alcanzado o puede alcanzar, a corto o mediano plazo. De esta manera, se puede afirmar que los indicadores de corte objetivo resultan necesarios pero requieren de un complemento: el distinguir cómo se expresan estos valores sociales en el individuo y cuán importantes resultan para él (Victoria et al., 2005).

En la calidad de vida existe una dimensión que subyace al resto de sus dimensiones, es la denominada satisfacción de vida. Aunque esta dimensión depende en gran medida del balance personal de cada individuo, lo cierto es que debe intentar llenar de contenido y de deseos la existencia de las personas mayores y tratar de que las nuevas relaciones y actividades den sentido a su existencia (Victoria et al. 2005). Así, la satisfacción de vida, junto con la percepción de la salud, constituye uno de los dos principales componentes de la calidad de vida (Cella, 1992; Ferrans & Powers, 1985; McDaniel & Bach, 1994; Meeberg, 1993).

La satisfacción de vida ha sido un gran punto de interés en la investigación gerontológico social por más de 40 años. George (1981) define la satisfacción de vida como una medición cognitiva del ajuste entre los objetivos deseados y los actuales resultados de la vida. Implícito en este punto de vista está la noción de que la satisfacción de vida representa un resumen de la evaluación de las metas y logros que rodea al curso de la vida entera. La amplia literatura ha identificado un conjunto de factores que influyen en la satisfacción de vida, involucrando a la salud, estatus económico, y las relaciones sociales (George & Clips, 1991).

La literatura sobre la satisfacción de vida es extensa e incluye estudios que han definido el concepto como felicidad, afecto positivo, y bienestar subjetivo (Diener, 1984). La relación positiva entre la salud subjetiva y la satisfacción de vida ha sido un hallazgo constante (Lohr, Essex, Klein; 1988; Rapkin & Fischer, 1992; Willits & Grider, 1988). Además, cuando se examina la relación que tiene la edad y la satisfacción de vida con la salud percibida, los resultados sugieren un patrón por el cual los individuos esperan una disminución en la salud y de la habilidad funcional con el incremento de la edad. También, las percepciones de la salud fueron un mejor indicador de la satisfacción de vida en comparación con el número de enfermedades crónicas (Gfellner, 1989). Además, si se considera que la satisfacción y, por ende, el bienestar subjetivo no declinan necesariamente con el incremento de los años, ni mejora ni empeora con la edad, ya que los individuos se adaptan a las circunstancias en las que se encuentran inmersos; de esta manera, el estudio del bienestar psicológico en la tercera edad cobra una especial significación, con el fin de desmitificar la imagen del anciano cansado y deprimido por ley natural (Jocik, Alvarez & Bayarre, 2000).

Los estudios sobre la satisfacción con la vida se han situado, mayoritariamente, en el contexto general de la investigación del bienestar subjetivo. Este concepto de bienestar subjetivo incluye dos componentes claramente diferenciados y que han seguido líneas de investigación paralelas: por un lado, los juicios cognitivos sobre satisfacción de vida y, por otro, las evaluaciones afectivas sobre el humor y las emociones (Diener y Lucas, 1999). Para el presente estudio asumimos un enfoque global tanto del constructo satisfacción de vida así como de los factores que estarían asociados a ella.

Objetivos

Determinar los principales factores asociados a la satisfacción de vida en los adultos mayores de 60 años de edad y que viven en la ciudad en Lima.