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FACTORES ASOCIADOS A LA SATISFACCIÓN DE VIDA DE ADULTOS MAYORES DE 60 AÑOS EN LIMA-PERÚ Julio Inga Aranda *Doctor en Psicología. Profesor principal en la Facultad de Psicología. Universidad Nacional Federico Villarreal. Lima. Perú. julioinga@hotmail.com
Maestro en Administración y Gerencia Social. Profesor asociado en la Facultad de Administración y Relaciones Industriales. Universidad de San Martín Porres. Lima. Perú. gerencia@aristidesvara.com.
Resultados: Descripción de los participantes Del total de participante, 52.5% son mujeres y 47.5% son varones. La edad promedio es de 73 años, no registrándose diferencias significativas según el sexo (t= 0.811, gl=108, p=0.419). El 65.6% proviene de las provincias peruanas, siendo este porcentaje mayor en el caso de los hombres (75.9% vs. 56.3%). Respecto al nivel de instrucción, 11% de varones posee estudios superiores, frente al 3% de ancianas con estudios superiores incompletos. Además, se encontró que las mujeres tienen mayores porcentajes de estudios primarios incompletos, frente al mayor porcentaje de estudios secundarios en los varones. Con relación al estado civil, el 44.3% tiene una unión estable (casados y convivientes), seguido de un 29.5% que son viudos, donde 43.8% son mujeres y 13.8% son varones. Asimismo, 23% de los encuestados son solteros y 3.3% de divorciados. Según la ocupación laboral desempeñada en el pasado, los ancianos varones han sido obreros (37.9%), empleados públicos (27.6%), profesionales independientes (20.7%) y comerciantes (10.3%). En el caso de las mujeres, el mayor porcentaje ha sido ama de casa (62.5%), comerciante (12.5%), empleado público (9.4%), profesionales independientes (6.3%) y obreras (3.1%). Condiciones sociales de vidaSegún la condición de la vivienda actual, 62.3% de los ancianos refieren vivir con sus familiares y 32.8% en un albergue o asilo geriátrico. De estos últimos, la mayoría está internado en un albergue público (29.5% vs. 3.3%). El porcentaje de ancianos varones internados en un albergue es mayor que en las ancianas (55.2% vs. 12.5%). Por otro lado, es mayor el porcentaje de ancianas, en comparación con los ancianos, que viven con sus familiares (81.3% vs. 41.4%). Tomando en cuenta a los ancianos albergados en un asilo (n = 40), 50% no ve a sus familiares hace más de un año, 15% los ve al menos una vez al mes, 10% los ve de dos a cinco veces al mes y 25% no responde esta pregunta. Existen más ancianos, en comparación con las ancianas, que no tienen contacto alguno con sus hijos o familiares de primer grado (Sólo el 55.6% de los ancianos que tienen hijos se contactan con ellos; mientras que en el caso de las ancianas, ese porcentaje es de 90.9%). Se halló también que solamente 29.5% de los ancianos reciben prestaciones por concepto de jubilación. Hay una proporción mayor de ancianos, en comparación con las ancianas, que carecen de un ingreso económico por jubilación (65.5% vs. 56.3%). Asimismo, únicamente 39.3% de los ancianos tienen seguro médico o de salud. Hay más ancianos, en comparación con las ancianas, que carecen de seguro médico o de salud (58.6% vs. 34.4%). Respecto a las fuentes de ingresos económicos obtenidos por los ancianos, 29.5% de ellos no recibe ingresos, 26.2% lo obtiene de su jubilación, al 21.3% se lo proporciona su familia, 6.6% lo obtiene de programas sociales y 4.9% de sus ahorros de trabajo. Del grupo de ancianos que reciben ingresos económicos, 71.4% considera que éstos no alcanzan para satisfacer sus necesidades básicas. Los hijos cubren, con mayor frecuencia, las necesidades alimenticias (52.5%) y recreativas (52.2%) de sus ancianos padres. A ellas, le siguen las necesidades de habitación (40%) y pensión económica (27.5%). Tal parece que las ancianas son más atendidas que los ancianos, pues existe más ancianas que ancianos con necesidades cubiertas por sus hijos. Satisfacción de VidaEl instrumento empleado para medir la satisfacción de vida es una escala que tiene un rango de variación de 0 a 24. El límite diferencial entre el grupo satisfecho e insatisfecho con su vida es de 8. El promedio de satisfacción obtenido por la presente muestra de estudio eses de 17 puntos, indicando -como grupo- una satisfacción de vida alta. Sin embargo, individualmente, el panorama parece ser menos alentador. Si se observa la tabla 3, se inferirá que los niveles de satisfacción de vida en cada uno de los ítems varían ampliamente de un grupo a otro. Tabla 3.
De lo mostrado, se observa que 22.8% de ancianos se siente casi a diario corporalmente débil, con dolor y enfermo, 36.8% se siente así raras veces y 8.8% de 1 a 3 veces por semana. Por lo contrario, sólo 31.6% manifestó que nunca se siente de tal modo. Es decir, pese a tener un promedio alto en cuanto a satisfacción de vida, 31.6% de los encuestados manifestó sentirse débil y enfermo por lo menos una vez a la semana o casi diario. Situación similar ocurre con el 21.1% de los ancianos que sienten -por lo menos una vez a la semana- soledad, desesperanza y confusión en sus vida; en sentido contrario, sólo 40.4% refiere nunca haber sentido tales emociones. En promedio, 47.76% de la muestra tiene un altísimo puntaje en la satisfacción de vida, caso contrario del 10.58% de la muestra, quienes presentan altos niveles de insatisfacción vital. Utilizando el Análisis de Conglomerados de K-medias, y siendo más rigurosos para el caso, formamos dos grupos diametralmente opuestos utilizando como criterio los puntajes de satisfacción de vida. De esta manera, obtuvimos dos grupos: los satisfechos por la vida (80.3%) y los insatisfechos por la vida (19.7%). Las diferencias en las puntuaciones son significativas (19.27 vs. 7.16 respectivamente) y apoyan nuestro procedimiento de diferenciación entre el grupo de los satisfechos y los insatisfechos (8 puntos). En cuanto a la satisfacción de vida, se encontró que el apoyo y refuerzo social obtenido contribuye de forma directa a su aumento (r=0.476, p.=0.0001). Es decir, mientras mayor refuerzo y atención social reciban los ancianos de sus semejantes, mayor satisfacción sentirán por sus vidas. En sentido contrario, mientras más resentidos se encuentren (r=-0.449, p.=0.0001), mientras mayor dependencia social les genere su incapacidad (r=-0.332, p.=0.0001) y mientras más hoscos o antisociales se comporten (r=-0.184, p.=0.05), estarán menos satisfechos con sus vidas. La hipótesis de que las actitudes prosociales aumenta la satisfacción por la vida solamente se cumple con las mujeres. La relación entre la identidad prosocial y la satisfacción por la vida es de 0.30 (p=0.02) en las mujeres y de –0.17 (p.=0.28) en los varones. Pese a que no están asociados directamente, se encuentra mayor satisfacción de vida en los ancianos que viven con sus familiares (18.3), que en los que viven en asilos privados (16.0) y asilos públicos (14.16). Reforzando lo anterior, los datos indican que los hijos son una fuente importante de satisfacción de vida, como se ve confirmado en la diferencia de promedios entre los ancianos que tienen hijos (18.3) y los que nunca los han tenido (13.4). Utilizando estimadores de mínimos cuadrados generalizados, se sometieron a un análisis regresivo del tipo lineal, algunas variables demográficas (nivel de instrucción, número de hijos vivos, número de personas conocidas, densidad amical, número de amigos con los que conversa en la semana, frecuencia de actividades realizadas) y las escalas construidas para el estudio. El objetivo fue determinar los principales predictores de la satisfacción de vida en los ancianos. El análisis jerárquico de regresión lineal, presentó 6 pasos de combinaciones posibles con 6 variables seleccionadas. Esta combinación explicó 79% de los valores de satisfacción de vida (R=0.905; R2=0.820; R2 ajustado=0.79; error estándar de estimación=2.6061), siendo un modelo con parámetros óptimos (Véase tabla 4). En la tabla 5 se presenta los estimadores estandarizados y sus probabilidades en distribución “t”. TABLA 4.
• Predictores: (Constante), resentimiento. • Predictores: (Constante), resentimiento, maltrato al anciano en el último mes. • Predictores: (Constante), resentimiento, maltrato al anciano en el último mes, apoyo social. • Predictores: (Constante), resentimiento, maltrato al anciano en el último mes, apoyo social, nivel de instrucción. • Predictores: (Constante), resentimiento, maltrato al anciano en el último mes, apoyo social, nivel de instrucción, consumo de sustancias psicoactivas. • Predictores: (Constante), resentimiento, maltrato al anciano en el último mes, apoyo social, nivel de instrucción, consumo de sustancias psicoactivas, personas con las que se conocen entre sí. a. Variable dependiente: satisfacción de vida. TABLA 5.
a. Variable dependiente: satisfacción de vida Según esta tabla, la variable que más predice la satisfacción de vida en los ancianos es el resentimiento (B=-0.636), seguido del nivel de instrucción (B=0.493), el apoyo y refuerzo social recibido en la actualidad (B=0.456), el consumo de sustancias psicoactivas (B=-0.287), el maltrato familiar recibido recientemente (B=0.26) y la densidad amical; es decir, el número de "amigos que se conocen entre sí” (B=0.182). En términos sencillos, los ancianos se sentirán más satisfechos con sus vidas si no albergan emociones negativas como el resentimiento, tienen una escolaridad elevada, reciben apoyo y refuerzo social de los que lo rodean, consumen pocas sustancias psicoactivas (medicamentos sin receta, fumar, tomar licor), participan socialmente de su familia o si viven con ellos y, finalmente, si tienen amigos que se conocen entre sí. Es pertinente mencionar que los resultados presentados en este punto han sido obtenidos a través del análisis de regresión sólo con variables cuantitativas. Las variables dicotómicas las hemos excluido para no dificultar la interpretación de los datos. Sin embargo, como se evidenció líneas atrás, el apoyo familiar, la convivencia con los hijos y la tenencia de hijos son variables importantes a la hora de predecir la satisfacción de vida. Tan importantes son que podría llevarnos a confusión si no se las toma en cuenta. La realidad social es compleja y de múltiples dimensiones, estudiar un segmento de esas dimensiones es un procedimiento artificial y muchas veces reduccionista. Observe el caso del predictor “maltrato al anciano” en la tabla anterior, si nos ceñimos a la interpretación clásica de los valores beta, inferiremos que “el maltrato al anciano aumenta la satisfacción de vida en los ancianos” . Sería un error si procediéramos de esa forma, pues, como lo indican los análisis de regresión parcial, el maltrato al anciano está asociado fuertemente a la convivencia con la familia y al cuidado de los mismos. El conflicto y la violencia son probables sólo cuando existe convivencia, estos actos no ocurrirían en los asilos, ya que en ellos la familia no convive con el anciano. Por tanto, la variable “maltrato al anciano” la interpretamos como asociada a la convivencia familiar.
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