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INFORME ESTADÍSTICO DEL PRIMER CENSO DE
LOS NIÑOS DE LA CALLE

Por: Arístides Alfredo Vara Horna

1.3. MOTIVOS PARA QUE LOS NIÑOS VIVAN EN LA CALLE

¿Cuáles son los factores que determinan que un niño termine por vivir en la calle?. ¿Pueden evitarse estos factores?. ¿Debería evitarse siempre la ruptura de los niños con su grupo de origen?.

La tradición "asistencialista", prevaleciente en los modelos de atención a los niños callejeros, ha hecho creer que ellos viven y trabajan en la calle por culpa de familias que los explotan y maltratan (Díaz y Sauri, 1993). Por lo tanto, esta visión evita todo tipo de vínculo del niño con su familia, pues los consideran nocivos. Aunque esta tradición reconoce que la situación de pobreza en la que viven las familias de los niños callejeros es la que determina su actuación, no ve posibilidades de cambio. En menor medida, cuestiona el papel que juega la comunidad inmediata del niño en el proceso que lo lleva a la calle y, menos aún, la relación que ésta comunidad guarda con la familia.

Las características socioeconómicas y culturales de una comunidad urbano marginal son determinadas en gran medida por el contexto global. Estas mismas características configuran la dinámica interna de sus habitantes, aún las formas familiares se subordinan al tipo de producción de bienes y servicios del que dependen sus miembros. Los casos de maltrato, de falta de comunicación y de otros fenómenos anómalos de relación, son producto de las condiciones a las que las que las familias se ven sometidas dentro y fuera de la comunidad en la que habitan.

En cada familia estas condiciones se conjugan de manera totalmente diferente, por lo que provocan formas también diferentes de comportamiento. Lo cual explica por qué no en todas las familias de las clases populares existe maltrato, o que muchas de ellas pueden retener a sus miembros a fin de que no salgan a la calle mientras otras no logran hacerlo. Los factores que intervienen en todo este proceso son múltiples:

  • Las características socioculturales del grupo familiar influye en la forma como se integran y tratan sus miembros. En este sentido, afecta si la familia es de origen urbano o rural, o si proviene de alguna provincia.
  • La integración o aceptación que la familia tiene dentro de la comunidad en la que habita y el número de miembros de la familia que tienen contacto con la misma comunidad.
  • El tipo de actividad laboral que realizan.
  • El grado de escolaridad que tienen.
  • El tipo y calidad de instituciones a las que pertenece o asiste.

Los factores de riesgo
Se entiende como factores de riesgo en una comunidad urbano marginal aquellos que, conjugados entre sí, determinan la salida de los niños a la calle, ya sea de manera paulatina o violenta.

Los niños no salen a la calle debido a un sólo factor; aún cuando éste predomine entre los demás, un niño llega a la calle porque convergen en su proceso varios factores. Lo cual explica por qué no todos los niños que viven en las comunidades urbanas marginales terminan por vivir en la calle, aun padeciendo factores similares. Begoña Merodio (1989) dice que un factor "detonante" para que un niño decida salir a la calle es el maltrato, pero no todos los niños maltratados son niños callejeros, ni todos los niños callejeros han sido maltratados (se dado el caso, por ejemplo, que un niño al morir su padre, no encuentra su "grupo de identidad" en la relación con su madre y su nuevo compañero y opta por salir a la calle).

La sociedad tiene un alto riesgo para los niños porque las condiciones de vida les obligan a vivir y trabajar en la calle; sin embargo, la forma como estas condiciones de riesgo se concretan pueden dividirse en tres tipos básicos:

  • Factores de riesgo asociados a la comunidad.
  • Factores de riesgo asociados con la familia (como pueden ser el maltrato).
  • Factores de riesgo asociados con el niño (como pueden ser su estructura psicológica, el lugar que ocupa dentro de su familia, etc.).

Son factores "asociados" porque en apariencia el origen del riesgo se encuentra ahí, sin embargo, como ya se ha visto, éste es de carácter estructural y en él intervienen aspectos culturales, económicos, sociales, políticos y no sólo psicológicos. Estos factores no se presentan desvinculados entre sí, sino que son dependientes; la alteración en uno de ellos altera, necesariamente, a los otros dos. La forma como cada factor determina la salida de los niños a la calle ha sido muy poco estudiada. De hecho, se ha abusado de los factores predominantemente asociados con la familia para explicar la salida de los niños a la calle.

Por otro lado, cabe señalar que existe una dualidad en cada uno de los factores que determinan la salida de los niños a la calle. En algunos casos un factor específico puede llevar a un niño a vivir en la calle, mientras retiene a otro al interior del grupo doméstico: depende de la manera como se conjuga con otros factores. Un ejemplo de ello es el trabajo. El trabajo no es el principal factor que determina que los niños vivan en la calle; a veces, es la condición que permite al niño seguir con su familia. Evidentemente si una comunidad ofrece mejores condiciones de empleo a los niños, evitará que terminen por vivir en la calle, pero si el niño trabaja en la calle y, además sufre situaciones de abandono o maltrato, es probable que termine por vivir el tiempo completo en la calle.

Un niño termina viviendo en la calle no sólo porque al interior de la familia existieron pocas condiciones para que permaneciera en ella, sino porque también en su comunidad existieron pocos elementos de retención que facilitaran su permanencia dentro de la familia. En una comunidad urbano marginal los elementos de retención de los niños son escasos o se encuentran deteriorados. Estos elementos son:

  • Como uno de los espacios de mayor socialización del niño, la escuela en las comunidades urbanas marginales presenta serias deficiencias, sobre todo porque los programas y métodos de estudio no corresponden a las capacidades y necesidades de los niños que se encuentran en riesgo de salir a la calle. Los sistemas escolares sustentados en la compulsión por la obediencia a sus normas empujan a la deserción. En este sentido la escuela se convierte en expulsora.
  • Las instituciones públicas o privadas. Principalmente las que prestan una amplia gama de servicios a la comunidad (religiosos, asistenciales, deportivos, recreativos, culturales, etc.). Normalmente estas instituciones son escasas, pero cuando las hay prestan servicios de mala calidad o se limitan a solucionar aspectos básicos (como salud) y no contemplan necesidades tan importantes como la recreación y el esparcimiento de los niños que en esta etapa son sumamente importantes. Las prioridades de estas instituciones (sus objetivos) no se ajustan a las necesidades de los niños.
  • Grupos informales. Van desde los simples "amigos de la esquina", "boys scouts", hasta la banda. Aunque mal vistos por los padres de familia que los consideran compañías a evitar, constituyen un importante retén comunitario que evita que muchos niños terminen por vivir en la calle.
  • Mercado formal e informal de trabajo. La mala calidad, el tipo o la ausencia de trabajos dentro de comunidades particulares provoca que la búsqueda de un empleo se constituya en un factor que pone en riesgo a los niños de vivir o trabajar en la calle.
  • Los índices de maltrato. Si bien se producen dentro de la familia, son comunes en toda la comunidad y son determinados por una "cultura de maltrato y violencia" que los propios medios de comunicación se encargan de fomentar.
  • Altos grados de alcoholismo y drogadicción en la comunidad.
  • La presencia de grupos policiales que funcionan en las comunidades como aparatos permanentes de represión y corrupción.