aristidesvara.com

INFORME ESTADÍSTICO DEL PRIMER CENSO DE
LOS NIÑOS DE LA CALLE

Por: Arístides Alfredo Vara Horna

3.4. SALUD ORGÁNICA GENERAL

En la tabla 13 se presenta el número de niños de la calle que afirman tener alguna dolencia o molestia en alguna parte de su cuerpo. 53% de los niños sienten que sus cuerpos tienen intensas molestias o dolores constantes. La proporción de niños sanos con niños aquejados de molestias tiene pocas variaciones si son niños (44.4% de niños sanos versus 55.6% de niños aquejados por molestias) o niñas (42.9% frente al 57.1%).

Tabla 13
Número de niños que le duele o molesta alguna parte de su cuerpo

Respuestas
Nº de niños
% de niños
No
56
41.8
71
53
No responden
7
5.2
Total de niños
134
100

En la tabla 14 se presenta el número de niños y porcentaje de respuestas según las características de apariencia física que presentó durante la entrevista. 53% de los niños han presentado desaseo y palidez, 42.7% tienen manchas en el rostro, 38.5 tienen cicatrices, 11.1% la espalda arqueada (encorbada) y 5.1% de ellos han cojeado.

Tabla 14
Apariencia física del niño (respuestas múltiples)

Apariencia física
Nº de Niños
% de respuestas
% de Niños
Desaseo
62
26.1
53
Palidez
62
26.1
53
Cicatrices
45
18.9
38.5
Manchas en el rostro
50
21
42.7
Cojeo
6
2.5
5.1
Espalda arqueada
13
5.5
11.1
Total de respuestas
238
100
203.4
(*) 17 niños no presentan ninguna de las características mencionadas.

Las características físicas más frecuentes en los varones son el desaseo (56.3%), la palidez (47.9%), las manchas en el rostro (43.8%), las cicatrices (41.7%), la espalda encorbada (10.4%) y el cojeo (6.3%).

Las características físicas más frecuentes en las mujeres son la palidez (76.2%), las manchas en el rostro y el desaseo (38.1%), las cicatrices en el rostro (23.8%) y la espalda encorbada (14.3%).

Un dato significativo es la relación entre la apariencia física demacrada (desaseo, palidez, manchas en el rostro, cojeo, cicatrices y espalda encorbada) y las actividades de sobrevivencia ilícitas (robo y prostitución). Cuanto más signos demacrados presenta el niño, más probabilidades tiene de robar y prostituirse para sobrevivir (r=0.34, p=.001). Esta relación es lógica en el sentido de que el robo y la prostitución aumentan la probabilidad de sufrir cicatrices, de cojear por haber recibido golpes; pero también demuestra el poco interés social del cuidado de su imagen cuando las reglas sociales han sido transgredidas por el robo y la prostitución.

Otro dato interesante es la relación entre el número de instituciones donde fue internado el niño y la apariencia demacrada. Cuánto más veces haya sido internado el niño en albergues, más probabilidades tiene de presentar desaseo, palidez, manchas en el rostro, cojeo, cicatrices y espalda encorbada (r=0.423, p=.001).

En la tabla 15 se presenta los signos y síntomas de enfermedad que los niños afirmaron padecer en el último mes a la entrevista. Los síntomas más frecuentes son el dolor de garganta (54.9%), constante tos con flema (46.1%), fuerte dolor abdominal (27.5%), fuertes dolores en la cabeza (22.5%), fuerte picazón en el cuerpo (18.6%) y diarrea padecida por más de un día (5.9%).

Tabla 15
Signos y síntomas patológicos en el último mes (respuestas múltiples)

Signos y síntomas
Nº niños
% de respuestas
% de niños
Dolor de garganta
56
31.3
54.9
Constante tos con flema
47
26.3
46.1
Fuerte dolor abdominal
28
15.6
27.5
Diarrea por mas de un día
6
3.4
5.9
Fuerte picazón en el cuerpo
19
10.6
18.6
Fuertes dolores en la cabeza
23
12.8
22.5
Total de respuestas
179
100
175.5
(*) 32 niños no presentan ninguna de las características mencionadas.

Los signos y síntomas más frecuentes en los niños varones son el dolor de garganta (57.5%), constante tos con flema (47.5%), fuerte dolor abdominal (25%), fuertes dolores en la cabeza (21.3%), fuerte picazón en el cuerpo (18.8%)y diarrea por más de un día (7.5%).

Los signos y síntomas más frecuentes en las mujeres son el dolor de garganta (45.5%), constante tos con flema (40.9%), fuerte dolor abdominal (36.4%), fuertes dolores en la cabeza (27.3%) y fuerte picazón en el cuerpo (18.2%).

El análisis de la relación entre el número de instituciones donde fue internado el niño, el número de veces que fue internado y la presencia de signos patológicos (dolor de garganta, de cabeza, de abdomen, tos con flema, fuerte picazón corporal y diarrea) indican que cuantas más veces y en más número haya sido internado el niño en albergues, más probabilidades tiene de presentar signos de enfermedad orgánica (r=0.324, p=.011; r=0.332, p=.010).

Otro dato muy interesante es la relación entre la presencia de signos patológicos (dolor de garganta, de cabeza, de abdomen, tos con flema, fuerte picazón corporal y diarrea) y las actividades de sobrevivencia lícitas (trabajo y venta ambulatoria). Cuanto menos signos de enfermedad presenta el niño, más probabilidades tiene de trabajar y vender para sobrevivir (r=-0.28, p=.006). Esta relación es lógica en el sentido de que el trabajo y la venta ambulatoria requieren de un estado óptimo de salud; pero también demuestra el efecto en la salud del trabajo digno y lícito.