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PARALISIS CEREBRAL

Psic. Arístides A. Vara1

Definición:

Se ha propuesto múltiples definiciones para el término parálisis cerebral. Tal denominación se utiliza con mayor frecuencia para identificar aquellas personas incapacitadas por deficiencias motoras. Estas deficiencias son causadas por alteraciones no progresivas del cerebro, aparecidas en fases precoces de la vida.

La parálisis cerebral fue por primera vez descrita en el siglo XIX. El médico Británico William Little (1853) reconoció que las anormalidades motoras de algunos bebes estaban relacionados a un embarazo anormal, parto difícil, nacimiento prematuro y asfixia. También reconoció la permanencia de la discapacidad y sus asociaciones con las deficiencias intelectuales, cambios en la personalidad (irritabilidad, trato temperamental) y epilepsia (Kolb y Whishaw, 1996).

La parálisis cerebral no es una enfermedad, Kolb y Whishaw (1996), la definen como:

  • “un desorden primario de la función motora causado por un daño cerebral durante el desarrollo fetal o el nacimiento. Una simple definición de parálisis cerebral es dificultosa porque 1) los síntomas motores toman muchas formas, 2) estos síntomas están acompañados de muchas deficiencias cognitivas, 3) la anomalía tiene diferentes causas. Como tal, la parálisis cerebral no puede ser llamado enfermedad o síndrome, sino, una condición anómala; dependiendo de la naturaleza del daño cerebral, esta puede tomar diferentes formas en cada individuo. Una enfermedad es curable y progresiva, la parálisis cerebral es una condición no curable y no progresiva.” (p.526; traducción: Arístides Vara).

Según el Concise Medical Dictionary (1985), parálisis cerebral es definida como una

  • “anomalía del desarrollo cerebral que provoca paresía y no coordinación de las extremidades. La lesión cerebral puede producirse por traumatismos durante el parto, hemorragia, falta de oxigeno antes del parto, meningitis, infección viral y desarrollo imperfecto. El trastorno más corriente es la parálisis espástica que se incrementa lentamente desde las contracturas hasta las deformidades permanentes de las extremidades. Casi siempre se producen defectos de percepción sensorial, falta de equilibrio e inteligencia deficiente. La postura y el lenguaje pueden afectarse gravemente. Entre otros trastornos también pueden presentarse movimientos involuntarios de tipo atetósico y epilepsia. El tratamiento de esta parálisis se dirige a mejorar los movimientos mediante fisioterapia y otros medios, combinándose con la prevención o mejoría de las deformaciones musculares a través de métodos quirúrgicos. Asimismo están indicados el uso de aparatos y vehículos para la locomoción. La terapia del lenguaje es también necesaria.” (p. 473; traducción: Arístides Vara).

La parálisis cerebral es, entonces, un nombre genérico para una dificultad en la coordinación del movimiento muscular o el mantenimiento de la postura normal. Esta dificultad es causada –fisiológicamente hablando- por una disfunción o daño cerebral. La parálisis cerebral es una anomalía cuya etiología funcional se encuentra en el cerebro, y como tal, excluye todos los problemas de movimiento causados por anormalidades musculares, daños en los nervios periféricos o en la columna vertebral.

La anormalidad que causa la parálisis cerebral es de naturaleza estática, es decir, no progresiva, lo que hace indispensable su diferenciación. Por ejemplo, si un niño tiene un tumor cerebral que le causa una discapacidad motora de su brazo y pierna izquierda, al joven no se le considera con parálisis cerebral. ¿Por qué?, porque el tumor –al ser progresivo- va a seguir creciendo y causando problemas motores futuros. Si el tumor es exitosamente removido, y observamos que –a pesar de los tratamientos- la discapacidad muscular persiste, el niño será diagnosticado con parálisis cerebral.

Una excelente definición que resume todos estos puntos es dado por Perlstein (1949): “la parálisis cerebral es una condición caracterizada por parálisis, debilidad, no coordinación, y otras aberraciones de la función motora producidos por una patología del centro del control motor en el cerebro” (p.125; traducción: Arístides Vara). Asimismo, Sigelman (1977) complementa la definición al inferir que “la parálisis cerebral es una condición incurable, no fatal y no progresiva que es susceptible de terapia” (en Willard-Holt, 1998; traducción: Arístides Vara).