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POR QUE LAS PERSONAS SE DROGAN Psic: Arístides Alfredo Vara Horna4. Lo común de todas las drogas: el consumidor: Las características fundamentales de los trastornos adictivos son la perdida de control y de adhesión patológica. De este modo, las dependencias no pueden limitarse exclusivamente a las conductas generadas por sustancias químicas, como los opiácios, los ansiolíticos, la nicotina o el alcohol. De hecho, existen hábitos de conducta aparentemente inofensivos que pueden convertirse en adictivos e interferir en la vida cotidiana de las personas afectadas. No se trata de conferir atributos psicopatológicos a conductas habituales en muchas personas, como comer, comprar, usar el ordenador, jugar con las máquinas tragamonedas, etc. Simplemente, se quiere señalar que de conductas cotidianas -incluso saludables- se pueden hacer usos anormales en función de la intensidad, de la frecuencia o de la cantidad de tiempo y dinero invertido, y, en último término, en función del grado de interferencia en las relaciones familiares, sociales y laborales de las personas implicadas. En ese sentido, uno de los avances más significativos en los textos actuales sobre dependencias patológicas es el reconocimiento de las similitudes entre las diferentes conductas adictivas (Bakal, 1996). Independientemente de que el problema sea el exceso de ingesta, el uso de drogas, el juego o cualquier otra conducta, existen importantes semejanzas entre los estados fenomenológicos y condiciones controladoras de las adicciones implicadas. Según Donovan (1988), estos estados son los siguientes:
Las dependencias patológicas sin droga, no están incluidas como tales en el DSM-IV (1994), ni en la CIE-10 (1992). En estas clasificaciones, el término dependencia se reserva para los trastornos producidos por el abuso de sustancias psicoactivas (alcohol, cocaína, etc.). Si nos basamos en lo anteriormente dicho, se considera que esta clasificación es muy restrictiva, ya que excluye a las dependencias patológicas sin droga. Como ya se mencionó, el perfil clínico y el enfoque terapéutico requeridas para estas últimas, son muy similares a las del resto de dependencias patológicas. Entonces, por lógica, el comportamiento adictivo a actividades tales como el empleo o el ejercicio revisten características similares a las farmacodependencias. Estas características son (Echeburúa, 1998, 1999):
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