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POR QUE LAS PERSONAS SE DROGAN

Psic: Arístides Alfredo Vara Horna

5. ¿Por qué las drogas son tan poderosas en sus capacidades dependientes?:

Los primeros intentos para responder a estas preguntas se centraron principalmente en los aspectos negativos asociados con la dependencia física de una droga, es decir, los dependientes usan drogas con el fin de evitar los síntomas negativos de abstinencia que se producen por no haber tomado la droga. En esta explicación se ignora el hecho de que muchos dependientes usan drogas sólo por sus poderosas cualidades productoras de “placer”.

Es evidente que las capacidades de las drogas para producir placer y para reducir lo negativo deben presentar un sustrato fisiológico. En general, se sabe que los efectos de determinadas drogas adictivas se hallan mediados por mecanismos cerebrales comunes (Wise, 1998). Wise ha utilizado los conceptos de refuerzo positivo y refuerzo negativo del condicionamiento para explicar los diferentes mecanismos subyacentes asociados con la capacidad de algunas drogas para producir efectos positivos y la capacidad de otras drogas para reducir efectos negativos. Tal y como lo define Wise, “refuerzo positivo es cualquier estímulo que proporciona placer a un sujeto que se encuentra en un estado de ánimo normal”. El refuerzo negativo, por otra parte, hace referencia a la finalización de un estímulo o desaparición de la angustia y la vuelta del sujeto de ánimo normal.

Existen tres vías cerebrales relacionadas a la dependencia patológica. Las dos primeras comprenden las vías dopaminergicas, mientras que la ultima, corresponde a la vía glutamatica. Las vías dopaminergicas son de dos tipos: La primera, que comprende el fascículo procencefalico medial y la región posterior de la sustancia negra, esta relacionado a las sensaciones de euforia. Según los investigadores, la estimulación de esta vía produce una sensación de placer bajo una condición depresiva (refuerzo positivo). Mientras, la segunda vía, que comprende la sustancia gris periventricular, se asocian con los síntomas de dependencia y abstinencia, es decir, la eliminación de una sensación displacentera o angustiosa.

Los poderes intrínsecos de reforzamiento positivo y negativo relacionados a las vias dopaminergicas, facilitan la comprensión del poder que adquieren estos sistemas sobre los pensamientos, sentimientos y conducta del individuo. Segun Ludwig (1988), en tales momentos el cerebro se convierte en un "órgano de racionalización mas que de racionalidad".

Pero la racionalización no tiene una base limbica, sus raíces, se encuentran en el mismo cortex. La vía glutamatica, es la vía que conecta las estructuras limbicas y el neocortex. Esta vía se relaciona al aprendizaje con sustrato en la motivación. Los investigadores sostienen que esta vía es la responsable del comportamiento adictivo de los dependientes. El comportamiento adictivo comanda a las células de la amígdala y el hipocampo para construir una intensa memoria emocional sobre los objetos o actividades de las cuales se depende.

Los neurocientificos han demostrado que la neuroadaptacion es reversible. Existen unos elementos químicos que corrigen los danos producidos por las drogas. Un componente natural del cerebro llamado BDNF (factor neurotrofico derivado del cerebro) puede restablecer las neuronas productoras de dopamina que han sido alteradas por el comportamiento adictivo (Powledge, 1999).

Las implicaciones de este modelo para entender la dependencia es como sigue. En primer lugar, los mecanismos de la capacidad de las drogas para producir refuerzo positivo son diferentes de los mecanismos de la capacidad de las drogas para producir refuerzo negativo. Sólo los efectos del reforzamiento positivo producidos por las drogas en el núcleo ventral son capaces de mantener el uso de la droga y los hábitos de autoadministración que definen la dependencia psicológica en ausencia de angustia por abstinencia o fuente evidente de dolor e incomodidad. Los poderes intrínsecos de reforzamiento positivo y negativo de las drogas adictivas facilitan la comprensión del poder que adquieren esos sistemas sobre los pensamientos, sentimientos y conductas del individuo.

Las drogas tienen una notable capacidad de alterar el equilibrio de las vias dopamienergicas. Precisamente, estas alteraciones aumentan la segregación de dopamina en el cerebro, provocándoles la sensación de euforia. Pero la dopamina puede, también, aumentar con el contacto sexual, un asalto, los excesivos ejercicios, las compras sin fin, etc. Las personas, una vez dependientes a una sustancia o a una conducta se habitúan a altas concentraciones de dopamina.

Asi, cualquier acción es susceptible de convertirse en un comportamiento adictivo. Pero esto sólo ocurre cuando el sujeto muestra una pérdida habitual del control al realizarla, continua con ella a pesar de las consecuencias negativas, no puede quitársela de la cabeza, se muestra angustiado si no puede llevarla a cabo de inmediato y, por último, pierde interés por otro de tipo de actividades que antes le resultaban gratificantes. Desde esta perspectiva, lo que diferencia al hábito de la dependencia patológica es que ésta última tiene efectos contraproducentes para el sujeto.

Algunas dependencias, como la ludopatía o la dependencia al empleo, están fomentadas por la sociedad actual, que prima el éxito por el éxito y el dinero rápido. Asimismo, la dependencia a las compras no es ajena a los valores actuales, que impulsan el consumo en una sociedad en la que se es tanto más cuanto más se tiene y que no se ve ningún peligro en el consumo desmedido.

Todos los comportamientos adictivos acaban por minar la vida de quienes los practican. Lo fundamental para determinar si una conducta es adictiva no es la presencia de una droga, sino, una experiencia que es buscada con ansia y pérdida de control, produciendo, una relación de alivio/culpa. El núcleo de la dependencia patológica es que la persona se autodestruye, pero a pesar de ello, no puede detenerse. Las dependencias patológicas funcionan, en unos casos, como conductas aprendidas que traen consigo consecuencias negativas y se adquieren a fuerza de repetir conductas que en un principio resultan agradables; en otros, como estrategias de afrontamiento inadecuadas para hacer frente a los problemas personales. Todas las dependencias patológicas están asociadas con deficiencias en el control de los impulsos y con problemas de angustia (Marks, 1990).