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EL ESPECTRO DEL SINDROME DE ALIENACION PARENTAL

Psicóloga Forense Dra. Deirdre Conway Rand

Periódico Americano de Psicologia forense, volumen 15 numero 3, 1997

NIÑOS RETENIDOS COMO REHENES: Tratando con niños programados y con lavado de cerebro

A finales de los setenta, jueces, padres y profesionales de la salud mental que tenían relación con el divorcio se preocuparon tanto de la programación parental de los hijos que la Asociación Legal Americana en su sección Derecho de Familia comisionó un estudio de 12 años entre 700 familias divorciadas (7). Clawar y Rivlin hallaron que el problema de la programación parental estaba muy extendido y que incluso en los niveles más bajos tenía un considerable impacto sobre los niños. Los datos de las múltiples fuentes analizadas que se analizaron incluían: registros escritos, tales como transcripciones de juzgados, informes forenses, notas de terapias y diarios de niños; cintas de audio y vídeo con interacciones entre los niños, sus padres y terceros relacionados con el caso; observaciones directas, tales como hijos con padres y clientes con abogados; y entrevistas con niños, parientes, amigos de la familia, profesionales de la salud mental, personal de los colegios, jueces y mediadores.

Los trabajos de Gardner sobre el PAS se referenciaban al principio del libro de Clawar y Rivlin (7), pero los autores se inclinan por lo que manifiestan ser su postura al respecto, que los casos menos severos no son causa de mayor preocupación. Descubrieron que el PAS puede ser el resultado de una serie de procesos complejos, tanto si uno de los progenitores se embarca o no en una campaña sistemática de programación, y tanto si la alienación es el objetivo del padre que programa, como si no. La alienación parental es sólo uno de los múltiples efectos nocivos. De acuerdo con este estudio, incluso los padres bien intencionados a menudo intentan influir en lo que dicen sus hijos durante los procesos en los que se deciden la custodia y el régimen de visitas.

Los niveles suaves de programación y de lavado de cerebro por los progenitores tienen efectos considerables.

Clawar y Rivlin basan su trabajo en 30 años de literatura sobre la psicología social y los procesos de influencia social, que han recibido varios nombres en la literatura, tales como reforma, lavado de cerebro, adoctrinamiento, modelación, replicación, control mental, re-educación y persuasión coercitiva. Estos términos describen varios métodos psicológicos para eliminar de las personas ideas que las autoridades no desean que tengan, y para reemplazar las viejas formas de pensar y de comportarse por otras nuevas. Para los propósitos de la investigación, Clawar y Rivlin pusieron de manifiesto la necesidad de una terminología definida con mayor precisión. Seleccionaron las palabras "programación" y "lavado de cerebro". Definieron la palabra "programa" como el contenido, los temas y las creencias transmitidas por el progenitor programador al niño en relación con el otro padre.

El "lavado de cerebro" se definió como el proceso interactivo por el que un niño es persuadido a aceptar y elaborar el discurso desde el programa recibido. El lavado de cerebro se da a lo largo de un plazo de tiempo, e implica una repetición del programa o de las palabras código que hacen referencia al programa, hasta que el sujeto responde con aceptación en sus actitudes y su comportamiento.

De acuerdo con Clawar y Rivlin, la influencia de un progenitor programador puede ser consciente y deseada o inconsciente y no intencionada. Puede ser obvia o sutil, con recompensas por una respuesta positiva a la programación, que pueden ser materiales, sociales o psíquicas. La ausencia de respuestas positivas a la programación puede resultar en sutiles castigos psíquicos tales como la retirada del cariño o un castigo corporal directo, como se ilustra en el caso de S., en la parte II de este artículo. El autor localizó otro caso en el que la madre alienadora esposó a su hijo al cabecero de su cama cuando tenía 12 años por haber dicho el niño que no quería seguir diciendo que su padre había abusado físicamente de él. El estudio Clawar y Rivlin demostró que los niños pueden ser participantes activos o pasivos en el proceso de alienación. Como sugiere el caso de este niño de 12 años, la naturaleza y grado de la involucración el niño en un PAS puede cambiar con el tiempo.

Este estudio identifica el rol influencial de otras personas en la vida del hijo, tales como parientes y profesionales alineados con el progenitor alienador, cuya adehesión al programa apresura el proceso de lavado de cerebro. De manera general, estos hallazgos parecen reproducir la investigación de la Dra. Johnson sobre los divorcios altamente conflictivos que identificaban la importancia de terceros en los conflictos parentales (8). Rand hizo notar la influencia de los llamados "participantes profesionales en el Síndrome Munchausen por abuso a través de sustituto que en el curso de un divorcio puede solaparse con el PAS" (23)

Clawar y Rivlin identifican ocho fases en el proceso de programación/lavado de cerebro que culminan con un Síndrome agudo de Alienación Parental (7). Reconociendo el desequilibrio de poderes entre progenitor e hijo, contemplan el proceso como producido por el padre alienador, que induce a la persuasión el niño en una base gradual, por pasos.

•  Emerge o se elige un determinado tema sobre el que se concentran el progenitor programador y el niño. Este puede estar vinculado a una ideología más o menos formal respecto a temas como la familia, la religión o las etnias.

•  Se crea un sentimiento de apoyo y conexión con el progenitor programador.

•  Se induce un sentimiento de comprensión hacia el progenitor programador.

•  El niño empieza a mostrar síntomas de persuasión , tales como la expresión de temor a visitar al progenitor objeto, o rehusar a hablar con dicho progenitor por teléfono.

•  El progenitor programador mide el grado de persuasión del niño, por ejemplo, preguntándoles tras las visitas que ha realizado al otro progenitor, y recompensándole por las respuestas "correctas".

•  El progenitor programador mide la lealtad del niño pidiendole que exprese sus puntos de vista y las actitudes que pueden sugerir una preferencia de un progenitor sobre el otro.

•  Esto produce la escalada, la intensificación o la generalización, por ejemplo ampliando el programa con retoques o con nuevas acusaciones. El niño rechaza al padre objeto de manera global e inequívoca.

•  El programa se mantiene, así como la persuasión del niño, variando desde pequeños recordatorios y sugerencias a una presión intensa, dependiendo de la actividad litigiosa y del esquema mental del propio niño.