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EL ESPECTRO DEL SINDROME DE ALIENACION PARENTAL
Psicóloga Forense Dra. Deirdre Conway Rand Deirdre Conway Rand, Doctora en medicina, practica la psicología clínica y forense en Mill Valley, California. Se especializa en formas complejas de abuso emocional, tales como la Alienación Parental severa y el Síndrome de Munchausen por terceras partes. Es la autora de artículos sobre este último, y de dos capítulos del libro "El Espectro de Trastornos Artificiales ", publicado por la Asociación Psiquiátrica Americana.
Periódico Americano de Psicologia forense, volumen 15 numero 3, 1997
ESTUDIOS CLINICOS DEL PAS : Según Gardner, secundado por Cartwright, el Síndrome de Alienación Parental es un concepto en desarrollo, que la práctica clínica y forense refinará y redefinirá en función de la mejor comprensión sobre nuevos casos con características diferentes (24). Esta sección revisa el trabajo de algunos ejercientes que, como Cartwright, buscan sobreedificar sobre el trabajo de Gardner contribuyendo con sus propios conocimientos y experiencias laborales con casos de PAS que van desde moderado a grave. Dunne y Hedrick Ejercientes en Seattle, Washington, Dunne y Hedrick analizaron dieciseis familia que reunían los cirterios que Gardner definió para diagnosticar PAS grave (22). Aunque los casos evidencian una amplia diversidad de caracterísitcas, los autores verificaron que los criterios de Gardner se mostraron útiles para diferenciar estos casos de otras dificultades asociadas al post-divorcio, dando apoyo a la idea de que el PAS tiene características distintivas que le distinguen de otras formas de divorcios altamente conflictivos. Entre los casos de PAS grave examinados, algunos mostraban acusaciones falsas de abuso, y otros no. Niños de la misma familia respondían a veces al divorcio con ajustes de naturaleza opuesta. Por ejemplo, el hijo mayor de una familia, una niña de 16 años, se alineó con su madre alienadora, en tanto que el deseo de relación de su hermano de 12 años con su padre conduja al rechazo eventual del hijo por parte de la madre. En otro caso, la separación fallida entre la madre y la hija, de cuatro años en el momento de la separación matrimonial, contribuyó a un patrón de creciente rechazo de la niña hacia su padre. Se comprobó que el ataque de PAS en una familia determinada se desencadenaba antes de la separación de los padres, durante los procesos de divorcio o años después de la sentencia de divorcio. Dunne y Hedrick describen a una niña de dos años y medio cuyos padres estaban disputándose la custodia, y en cuyo entorno ya habían existido numerosos precedentes de acusaciones por parte de la madre desde los primeros meses de su embarazo. Algunos de los adolescentes en esta muestra han disfrutado de una larga y positiva relación post divorcio con un padre antes de comenzar a rechazarle como parte de un escenario de PAS. Lund La psicóloga Mary Lund examinó los factores que adicionalmente a la programación parental podían contribuir al alejamiento entre el niño y el padre rechazado (19). Escribió que los métodos que Gardner defendía, tales como órdenes judiciales para mantener el contacto, eran válidos en muchos casos y que podían ayudar a prevenir que el niño desarrollase una reacción fóbica de rechazo al padre, que es lo que puede suceder cuando se discontinua el contacto en el curso de procesos legales muy dilatados. Tales intervenciones legales a menudo son la piedra angular del tratamiento. En el tratamiento de estas familias Lund integra los trabajos de Gardner con los de Janet Johnston. Ella asesora a la familia en términos de los factores de desarrollo que en los hijos pueden contribuir, tales como los problemas asociados a la separación de los niños preescolares y el comportamiento opositor durante la preadolescencia y la adolescencia. Los déficits del padre no custodio en cuanto a la paternidad pueden también contribuir al problema. En su experiencia, el progenitor odiado, generalmente el padre, a menudo tiene un estilo distante, rígido, incluso autoritario, que contrasta con el estilo indulgente y brillante del padre amado, que puede también necesitar ayuda en cuanto a una paternidad apropiada. Estas son generalizaciones arriesgadas, no obstante. En la experiencia de esta autora y de otros, los padres alienadores y los objeto exhiben una amplia variedad de patrones de personalidad que no permite incluirles en este tipo de generalizaciones. Adicionalmente, en los casos en los que el padre es el alienador, es a veces él quien emplea un estilo excesivamente indulgente y materialmente pródigo para abrumar y sobrepujar el vínculo psicológico más sano que el niño tiene con la madre. Según Lund, el PAS también puede desarrollarse cuando el stress del niño en el intenso conflicto del divorcio es sencillamente demasiado para el niño, que busca escapar de una situación de "atrapado en medio" en la que está cogido por alinearse con un padre. Los terapeutas, especialmente los terapeutas infantiles que realizan tratamientos individuales pueden inadvertidamente convertirse en parte del sistema que mantiene activado el PAS, de manera que puede llegar a requerirse una orden judicial para romper la influencia polarizadora del terapeuta. Finalmente, podrán requerirse una combinación de intervenciones estratégicas de orden legal y terapéutico para mitigar el PAS y mantener el caso dentro de límites manejables. Cartwright Un sociólogo canadiense, Cartwright, establece ocho puntos sobre el PAS: • El PAS puede ser provocado por conflictos distintos a asuntos de custodia, como por ejemplo, pensiones para los hijos, y diferencias de naturaleza relativamente trivial. • La alienación es un proceso gradual y consistente, directamente proporcional al tiempo en que se ha estado alienando. • El tiempo obra a favor del padre alienador, que puede imponer una multitud de tácticas dilatorias. • La lentitud de los juicios puede exacerbar el problema. • Los padres alienadores a menudo utilizan las insinuaciones de abuso sexual para desacreditar al otro progenitor, lo que Cartwright llama acusaciones "virtuales" de abuso sexual. • Para contrarrestar la fuerza de la alienación se requerirán juicios legales claros y asentados enérgicamente. • Los niños sujetos a alienación excesiva pueden desarrollar enfermedades mentales y • El éxito de la alienación parental tiene profundas consecuencias a largo plazo para el niño y para otros miembros de la familia que apenas están comenzando a identificarse (24). Como ejemplo de acusaciones "virtuales" de abuso, Cartwright describe a una madre que insinuó abusos sexuales por parte del padre acusándole de haber mostrado al niño una cinta de video pornográfica que, en realidad, resultó ser una comedia de Hollywood alquilada en un videoclub. En relación al riesgo del niño de contraer enfermedades mentales, Carwright ofrece el ejemplo del comportamiento desintegrador de un hijo alienado, presumiblemente en edad de latencia, que trató de envenenar a su padre poniendo ambientador en su medicina estomacal. Más tarde, el niño huyó durante una visita al padre, y hubo que llamar a la policía. La literatura sobre las locuras a dos incluyen un informe de 1977 de un niño de 10 años acusado de haber intentado quemar la casa de su padre dos años después del divorcio de estos, aparentemente como resultado de una relación de locuras a dos con su madre perturbada (25). Tales casos sugieren que el PAS grave puede ser indicativo de perturbaciones emocionales significativas en el padre alienador con un efecto proporcionalmente perturbador sobre el niño. Cartwright describe lúcidamente los efectos psicológicos del niño con PAS agudo. "El niño... experimenta una gran pérdida, cuya magnitud es comparable con la muerte de un padre, dos abuelos y todos los parientes y amigos del padre... Además... el niño es incapaz de aceptar la pérdida, y menos de lamentarla" (24). Los buenos recuerdos del niño respecto del padre alienado son sistemáticamente destruidos y el niño pierde la interacción diaria, el aprendizaje, el apoyo y el amor que, en una familia intacta, fluye con normalidad entre el niño y ambos padres, así como con los abuelos y otros parientes de ambos progenitores. El niño puede encontrar obstáculos insuperables si, más tarde en su vida, busca reestablecer las relaciones con el padre perdido y su familia. El padre perdido puede ya no desear o ser incapaz de volverse a involucrar. El padre o los abuelos pueden haber muerto. Algunos de estos niños eventualmente se vuelven contra el padre alienador, y si el padre objeto se ha perdido también para ellos, al niño se le queda un vacío imposible de volver a llenar.
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