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seccion: SEXUALIDAD
INDICE
RESUMEN
INTRODUCCION
SOBRE LA DISMENORREA
EN EL AMBITO INTERNACIONAL
ANÁLISIS
CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFIA

DISMENORREA EN JÓVENES UNIVERSITARIAS DE LIMA-PERÚ

Por: Roa Mego, Ysis

1. ANÁLISIS :

Los resultados obtenidos nos permiten concluir que los datos encontrados en la población de Chile así como los datos encontrados en Perú son semejantes. Que las diferencias encontradas son debido al azar y que no representan diferencias significativas que nos limiten a realizar comparaciones.

Analizando los resultados, podremos decir, que es un hecho común el que para pocas mujeres jóvenes la idea de la menstruación constituye una agradable afirmación de su femineidad. La mayoría tienden a describirla como un proceso que “simplemente ocurre” y que se acepta sin más (Bardwick, 1986; pág. 85). Así, Weiss y English (1957) concluyeron que “las mujeres odian la menstruación como símbolo de su feminidad” y que no se han tenido en cuenta las nociones positivas de la menstruación, tales como ser un agente purificador, revitalizador y parte de un ritmo vital esperado (Drellich y Bieber, 1958).

Los dolores que se producen durante la menstruación se conocen como dismenorrea. Algunas mujeres los padecen con regularidad; otras a veces, y otras nunca. Las soluciones médicas tradicionales para tratar el problema no han resultado del todo satisfactorias, debido a que los medicamentos recetados no siempre suelen servir a todas las pacientes. Al intentar encontrar explicaciones para este fenómeno la ciencia médica ha respondido que las causantes de tales dolores son las prostaglandinas, las cuales provocan la contracción de los músculos lisos y pueden influir en el diámetro de los vasos sanguíneos. Encontrándose en las mujeres que padecen de intensos dolores unos niveles muy elevados de prostaglandinas. Estos niveles elevados provocan contracciones uterinas intensas que son dolorosas; a su vez, esas contracciones obstaculizan el flujo de sangre oxigenada al útero. Asimismo, las prostaglandinas pueden provocar también una sensibilidad mayor de las terminaciones nerviosas. Concluyendo que la combinación de las contracciones uterinas con la falta de oxígeno y la mayor sensibilidad nerviosa son las que producen estos dolores menstruales. Conclusión que puede ser susceptible de críticas al no tener respuesta frente a los resultados de las investigaciones que hallaron en los factores psicológicos, importantes determinantes de los trastornos en los niveles hormonales y en las fases del ciclo menstrual.

Aparentemente podría decirse que tal hecho proviene de que en muchas sociedades y culturas antiguas se manifestaban y aún se manifiestan ideas negativas con respecto a la menstruación y a las mujeres menstruantes, calificándolas de sucias, impuras, etc., por lo que las menstruantes tienden a hacer suya tal idea y a resentirse por tal motivo, pero aquel postulado resulta poco comprobable frente a las nuevas condiciones de una mayor aceptación de los procesos fisiológicos. Por lo que se hace incomprensible que ante tanta difusión por parte de los profesionales acerca de lo natural de la sexualidad aún las jóvenes poseen un rechazo marcado hacia tal fenómeno.

Esto también está reforzado por el hecho de que no solo encontramos jóvenes que no habiendo sido preparadas para la menstruación tienen temores de desgarramiento en el vulnerable interior de su cuerpo sino también encontramos jóvenes que habiendo sido preparadas aguardan la menstruación con sentimientos de ansiedad, temor y sobrecogimiento. Así Shainess (1961) observó que las mujeres que no habían recibido preparación alguna de antemano experimentaban fantasías relacionadas con la idea de ser cortadas o dañadas. Pero hasta un 75 por 100 de las mujeres de su grupo de estudio que sí habían tenido un conocimiento previo abrigaban también sentimientos de temor y ansiedad frente a este proceso.

En otros aspectos podemos decir que existen variaciones individuales en cuanto a los síntomas, pero lo que podemos observar de forma frecuente y característica es el enfado, la excitabilidad, la fatiga, manías, períodos de llanto y temor a la mutilación. Las frustraciones parecen insoportables, imperativa la satisfacción de las necesidades, y el control emocional es menor que en cualquier otro momento del ciclo. Esta regresión a formas infantiles de respuesta y la progresiva irritabilidad del sistema nervioso simpático, se consideran resultado del bajo nivel estrogénico de la fase premenstrual. (Bardwick, 1986; pág. 52 y 53). Así, las reacciones específicas de cada mujer en particular son un reflejo de sus motivaciones, su madurez y su salud psicológica en general. Así esta fase suele caracterizarse por los sentimientos negativos, que se extienden a la depresión, ansiedad, irritabilidad y la baja autoestima.

Por lo que frente a la existencia de teorías que intentan explicar la dismenorrea, considero deben realizarse investigaciones que ayuden a verificar su certeza.

 

 

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