EL ENFOQUE DE MARCO LOGICO
MATRIZ DEL MARCO LÓGICO
El último paso se refiere a la elaboración de la propia matriz del marco lógico. La metodología que estamos analizando permite pasar, sin perdida de continuidad, del árbol de alternativas a la matriz del marco lógico.
Los Objetivos
Empleando la matriz del marco lógico como guía metodológica se pueden diseñar correctamente los objetivos del proyecto. Estos se clasifican, siguiendo un orden jerárquico, en fin, propósito, productos y actividades.
El Fin o finalidad es el objetivo nacional (o sectorial) de desarrollo al cual el proyecto pretende contribuir. Es el primero de la jerarquía de objetivos, aunque su plena realización está mas allá del alcance del proyecto: eventualmente la conjunción de varios proyectos, aunado a determinados factores de entorno, conducirá en el mediano y largo plazo el logro del Fin. Por ello, deben enfatizarse dos cosas acerca del Fin:
- Primero, lo establecido en el marco lógico no implica que el proyecto en sí mismo será suficiente para lograr el Fin. En el mejor de los casos, el proyecto contribuirá de manera significativa al logro de este objetivo.
- Segundo, la definición del Fin no implica que éste se logrará a la conclusión del proyecto. El Fin es un objetivo a largo plazo al cual contribuirá el proyecto una vez que entre en operación, y estos efectos a largo plazo probablemente solo serán tangibles varios años después de la conclusión de la intervención.
Como quiera que el Fin se refiera a un objetivo nacional de desarrollo, en el contexto actual los fines de los proyectos debieran referirse a temas tales como los siguientes:
Fomento del empleo y apoyo a la microempresa.
Crecimiento del PBI y estabilidad de precios.
Reducción de la extrema pobreza.
Conservación del medio ambiente.
Equidad de género.
Fomento del desarrollo alternativo en zonas de selva.
Mejoramiento de la calidad de vida.
El Fin es la justificación social de un proyecto. Es la razón que justifica la asignación de recursos. Recursos que, por definición, podrían destinarse a proyectos o usos alternativos.
El Propósito es el objetivo concreto del proyecto: la institución ejecutora deberá comprobar su realización virtualmente al día siguiente de culminada la ejecución del proyecto. Leon Rossemberg lo llamó, por ello, objetivo inmediato del proyecto, y a toda la fila del marco lógico correspondiente al Propósito denominó tajantemente Situación al Final del Proyecto (SFP). A este respecto, un proyecto bien diseñado debe contar con las siguientes características:
Debe tener un solo propósito. Esta es la regla de oro en diseño de proyectos y el punto de partida para garantizar la coherencia del mismo.
El propósito debe ser factible el lapso máximo de cinco años (según el PNUD, la duración máxima permisible es 7 años, en casos muy especiales).
El propósito debe estar claramente definido, especificando: el cambio o resultado final deseado; el lugar donde tendrá dicho cambio; la población que será afectada, incluyendo la especificación de cualquier diferencia de género o de carácter étnico.
Por lo general, el título de un proyecto es la expresión resumida de su propósito, con indicación expresa del objetivo y el ámbito del proyecto.
Los Resultados son los bienes y servicios que el proyecto prevé producir a fin de lograr el propósito. El marco lógico debe contener en este casillero todos los elementos o componentes necesarios para lograr el propósito. Los resultados son las entregas o términos de referencia del proyecto. Respecto a los componentes, un proyectista debe tener en cuenta las siguientes consideraciones:
Usualmente, el número de componentes es de 3 a 5 por proyecto. Un número mayor hace que el proyecto se vuelva muy complejo, en cuyo caso sería mejor desagregar el proyecto en varios que conformen un solo programa.
Los bienes y servicios que sean indispensables, pero que por alguna razón justificada no puedan ser incluidos como componentes, deberán ser incorporados en la columna de supuestos.
Los componentes se refieren a acciones que están bajo control del equipo ejecutor del proyecto. Son los factores estrictamente controlables del proyecto.
Los componentes definen la estrategia básica del proyecto: constituyen el paquete mínimo necesario que, al contribuir con los supuestos, será suficiente para lograr el propósito.
En los componentes o resultados, más que en cualquier otro nivel del marco lógico, se recomienda utilizar frases que expresen las acciones como si ya hubieran sido realizadas o como productos terminados.
Luego de que se han establecido los productos o componentes del proyecto, se inicia el proceso de determinación de las actividades que producirán los “outputs” del proyecto. Al respecto, deben tenerse en cuenta las consideraciones siguientes:
Las actividades se agrupan en bloques, uno por cada componente.
Las actividades incorporadas en cada bloque son todas las necesarias para la entrega de un componente dado.
En cada bloque las actividades son listadas en orden cronológico o secuencial, en la medida que esto sea posible.
Entre todas las posibles actividades, podrían configurarse varias combinaciones de ellas para lograr un componente dado. Obviamente, se debe seleccionar aquella combinación que represente la mejor opción de éxito al mínimo costo.
El marco lógico solo contiene actividades principales, no tareas o sub-actividades.
En cuanto al número de actividades, es recomendable que este no pase de 7 para cada componente.
Los Indicadores
Como bien señala Practical Concepts, no es suficiente definir la intención general del proyecto, pues, por lo general, la formulación de fin, propósito y resultados está sujeta a interpretaciones diversas e incluso malentendidos por parte de las personas e instituciones involucradas en el proyecto. En particular, la formulación del Fin y Propósito tiende a ser ambigua. En el contexto del marco lógico, los indicadores constituyen el medio para establecer que condiciones serían las que señalen el logro de los objetivos del proyecto.
En tanto variables, los indicadores presentan dos características esenciales: son características observables de los objetivos (descriptores); y son objetivamente verificables por medios externos. Es importante que el indicador pueda verificarse en forma objetiva, independientemente de si es directo o indirecto. Por ello, junto a la especificación de indicadores se deben seleccionar los medios o fuentes apropiados de verificación.
El principio es: si un indicador no es verificable por ningún medio, entonces búsquese otro indicador.
El marco lógico incentiva al diseñador del proyecto a definir clara y explícitamente que es lo que señalara que la ejecución ha sido exitosa. De este modo se evitan las interpretaciones subjetivas de los logros del proyecto, y éste gana en cuanto a evaluabilidad; es decir, capacidad para ser evaluado objetivamente durante y después de su ejecución. En el contexto del marco lógico, los indicadores se clasifican en los cuatro categorías:
Indicadores de Impacto, que son medidas de desempeño para los objetivos del nivel más alto a los cuales apunta un proyecto. Por este motivo, los indicadores de este nivel pueden ir más allá del alcance del proyecto.
Indicadores de Propósito, que muy a menudo definen el cambio en el comportamiento de los beneficiarios del proyecto o el cambio en la manera en que funcionan las instituciones como resultado del proyecto. En consecuencia, la definición de estos indicadores puede ser difícil.
Indicadores de Productos, los cuales establecen los marcos de referencia para la evaluación de los resultados del proyecto, ya que corresponde a la institución ejecutora producir los resultados esperados.
Indicadores de Proceso, que son los indicadores del cumplimiento de las actividades programadas por el proyecto, con la pertinencia y calidad esperada. Adicionalmente, y sobre todo para efectos del control administrativo, se habla de indicadores de insumos, los cuales se refieren a los insumos o costos relacionados a la ejecución de actividades.
Ahora bien, en términos muy amplios, se pueden emplear dos clases de indicadores:
- Indicadores Directos, que comprenden a las variables directamente relacionadas al objetivo a medir. Por ejemplo, si el objetivo es reducir la mortalidad, un indicador apropiado podría ser la tasa de mortalidad infantil en tanto por mil.
- Indicadores Indirectos, llamados también PROXYs, que son formas aproximadas de medir determinados objetivos. La variable utilizada no tiene una relación directa con el objetivo que se busca medir. En general, los tres principios que deben guiar la selección de indicadores son los siguientes:
Los indicadores deben ser significativos y relevantes.
Los datos requeridos para hacer cálculos deben ser factibles de una recopilación oportuna económica.
Los indicadores y su cálculo deben estar acordes con la capacidad institucional de la entidad ejecutora.
Todo buen indicador debe tener tres atributos básicos: calidad, cantidad y tiempo.
1. El atributo de calidad se refiere a la variable empleada; por ejemplo, tasa de mortalidad infantil, ingreso per-cápita, tasa de analfabetismo, hectáreas de tierra reforestadas, casos de violencia familiar atendidos, etc.
2. El atributo de cantidad se refiere a la magnitud del objetivo que se espera alcanzar, por ejemplo reducción de la tasa de mortalidad infantil del 40 por mil al 20 por mil; incremento del ingreso per-cápita en 10%; reducción de la tasa de analfabetismo del 8% al 5%; etc.
3. Atributo de tiempo se refiere al periodo en el cual se espera alcanzar el objetivo, y usualmente esta vinculado a la duración del proyecto.
Al reunir los atributos básicos antes mencionados, los indicadores pueden ser expresados tal como aparacen en los ejemplos siguientes:
“La tasa de mortalidad infantil, entre enero de 1995 y diciembre de 1998 se ha reducido en 50% (de 40 por mil a 20 por mil)”
“Incremento del ingreso per-cápita en 10% durante 2 años”
“Reducción de la tasa de analfabetismo del 8% al 5% entre enero de 1998 y diciembre del 2000”
Continua...
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