ASPECTOS PSICOLÓGICOS Y LEGALES DE LA MUJER FRENTE A LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS REPRODUCTIVAS EN EL PERÚ
Psic. Ysis Roa Meggo & Arístides Vara Horna
(2005)
INTRODUCCIÓN
El número cada vez más creciente de parejas infértiles hace que éste fenómeno se convierta en un problema mundial de salud pública. En efecto, más de 80 millones de personas –cerca del 8 al 12% de las parejas de todo el mundo- son o han sido infértiles1. En Chile este problema afecta al 15% de las parejas, en Argentina al 10%, en Estados Unidos del 10 al 15%, en el Reino Unido a 1 de cada 7 parejas, en España 1,400 millones de personas tienen algún nivel de infertilidad y, en México, las cifras llegan a 2,300 millones de hombres y mujeres.
Program for Appropiate Technology in Health (PATH). Infertility. Overview/lessons learned. Reproductive Health Outlook 2002. Disponible en: www.rho.org/html/infertlity.htm
En el Perú más de un millón de mujeres son infértiles. Y si a éste número le sumamos sus parejas, entonces, estaríamos hablando de 2 millones de peruanos que padecen de este problema; sin contar con sus familiares, quienes también sufren emocionalmente2.
De acuerdo a Julio Dueñas (2004) “...es un grave problema que no solo implica a estos 2 millones de afectados, sino a sus familias. La OMS señala que el bienestar físico y mental es inherente a los seres humanos. Entonces, si contabilizamos a los familiares de los afectados –un promedio de cinco por cada miembro de una pareja- estaríamos hablando de 10 millones de peruanos afectados directa e indirectamente por la infertilidad.” (Entrevista realizada por el Diario La República. Diciembre 2004). A pesar que en el Perú la cifra de mujeres con trastornos de fertilidad ha aumentado progresivamente, este tema aún no se contempla como una cuestión de importancia. No existen leyes especiales, ni tampoco literatura científica nacional que se ocupen de regular e investigar el quehacer de los profesionales de la salud implicados en este tema. En efecto, no existe una legislación específica para la infertilidad sino, solamente, algunas especificaciones en la Ley General de Salud, las cuales, como ya se verá más adelante, son muy restrictivas en diversos aspectos.
En medio de los argumentos éticos y legales de quienes están a favor o en contra de las Técnicas de Reproducción Asistida (TRA), se presume que más de medio millón de niños han nacido por los “milagros” de la biotecnología. Desde que Louise Brown, el primer bebé probeta, nació el 25 de julio de 1978 (Inglaterra), los avances y la difusión de tales técnicas también han venido en aumento.
En el Perú, las TRA se ponen en práctica recién en 1989 y se estima que u nos 400 peruanos han sido concebidos mediante el uso de estas técnicas. Tales tratamientos se iniciaron con éxito en clínicas particulares especializadas pero, hoy en día, estos avances de la medicina reproductiva se extienden a algunos hospitales nacionales, lo que en su conjunto beneficiaría aproximadamente al 10% de la población peruana con problemas de infertilidad.
Las clínicas limeñas que tratan la infertilidad llegan a 50, aunque sólo dos de ellas son reconocidas internacionalmente. A las restantes, ubicadas en distintos distritos pudientes de la capital, nadie las supervisa ni las controla; situación distinta a la que ocurre en España, donde la difusión de éstas técnicas es mayor. En ese país, en el 2003, ya se registran 203 centros autorizados, entre los cuales se encuentran 38 centros públicos y 165 privados. [Alcorta, I. (2003) Los derechos reproductivos de las españolas. En especial, las técnicas de reproducción asistida . Libro de resúmenes del Seminario sobre Derechos reproductivos celebrado en Alemania. Red Europea de Excelencia sobre Derechos de las Mujeres del V Programa Marco de Investigación de la Comisión Europea. Págs. 165-179]
Existe una preocupación generalizada por el costo y la dificultad de proporcionar tales intervenciones en los países subdesarrollados. En Nigeria, por ejemplo, se calcula que un ciclo de Fertilización In Vitro (FIV) cuesta entre $2,000 y $2,700, pero el sueldo mínimo en Nigeria por lo general no es más de $720 por año. En Perú, Luis Noriega Hoces, Director del Instituto de Ginecología y Reproducción de Monterrico, y quien lideró al grupo de especialistas que trajo al mundo a “Victoria”, la primera niña producto de una TRA, recuerda que los primeros casos de alta complejidad que atendieron a inicios de los años 90 costaron alrededor de $6,000. Conforme la demanda ha aumentado en los últimos años, los costos han bajado, pero aunque hoy una FIV cuesta en Lima $3,000 aún es un precio inaccesible. Pese a que las TRA no se encuentran completamente difundidas3, ni tampoco al alcance de toda la población4, es importante no dejar de considerarlas objeto de investigación y preocupación académica. Un interesante aspecto que no se debe descuidar es el análisis de las posibles consecuencias y situaciones a las que las parejas infértiles se verán expuestas en un futuro no muy lejano. Y aunque ya existen preocupaciones desde el enfoque biomédico, las aproximaciones psicosociales son inexistentes. En efecto, la exploración psicosocial de las parejas con problemas de infertilidad y las consecuencias psíquicas, legales o sociales que las atañen cuando recurren a las TRA, son casi nulas en nuestro medio.
A modo de ejemplo: Alexander, F. (1934) The influence of psychologic factors upon gastro-intestinal disturbances . Psychoanal. Quart, 3:501; Wolff, H.(1937) Personality features and reaction of subjects with migragne . Arch. Neurol. Psychiatric; 37: 895-921; Engels y cols. (1985) Skin disorders in comprehensive textbook of psychiatry (fourth edition). Edited by Kaplan y Sadock. Baltimore, Williams and Wilkins. Págs. 1178-1185; Strauss, G. (1989) Skin disorders in comprehensive textbook of psychiatry (fourth edition). Edited by Kaplan y Sadock. Baltimore, Williams and Wilkins. Pags. 1221-1225; Perini, Fornasa, Cipriani, Betin, Zecchino y Peserico (1984) Life events and alopecia areata . Psychoterapic and psychosomatic; 41: 48-52; Moss, R. (1964) Personality factors associated with rheumatoid arthritis: a review . J. Chron. Dis., 17:41-55; Backer, G. y Brewerium, D. (1981) Rheumatoid arthritis: A psychiatric assement , Br. Med. J.; 282:2014; Morrison, J. (1989) Childhood sexual histories of women with somatitation disorder . Am. J. Psychiatry; 146:239-241; entre otros.
Aunque los problemas de infertilidad suelen abordarse desde el ámbito médico, los factores emocionales y psíquicos son fundamentales en el inicio, mantenimiento y pronóstico de muchas enfermedades5; por tanto, resulta importante discutir la actuación de los profesionales de la salud mental con las parejas infértiles. A modo de ejemplo, los hallazgos de diferentes estudios refieren que aproximadamente el 50% de las parejas sometidas a tratamientos de infertilidad han presentado alguna alteración psicológica importante luego de haber fracasado en el mismo6, por lo que la presencia del profesional de la salud mental se justifica de forma importante7.
En ese sentido, en el presente ensayo se pretende analizar la situación psíquica y legal de la mujer peruana que padece problemas de fertilidad, y de las dinámicas psicosociales que enfrenta o se enfrentará ante las nuevas TRA.
Palacios, E. y Jadresic, E. (2000) Aspectos emocionales en la infertilidad. Rev. Chil. Neuropsiquiatría. 38(2): 94-103; Applegarth, L. (1999) The evolution of therapeutic approaches to infertility counseling. Toronto, Special Topics in infertility counseling: an emphasis on therapeutic interventions; Henrick, N., Kold, T., et al, (1999) Distress and reduced fertility: a follow-up study of first-pregnancy planners. Fertil Steril; 72: 47-53; Newton C. y Sherrard, W. (1999) The Fertility problem inventory: measuring perceveid infertility – related stress. Fertil Steril; 72:54-62; Burt, K. y Hendrik, V. (1997) Infertility: psychological implications of diagnosis and treatment. Women´s mental health. (Burt y Hendrik editors). Washington DC, American Psychiatric Press; Oddens, B. y den Tonkelaar, I. (1999) Psychosocial experiencias in women facing fertility problems – a comparative survey. Hum Reprod; 14:255-261; Kerr, J., Brown, C. y Balen, A. (1999) The experiencies of copules who have had infertilty treatment in the United Kingdom: results of a survey performed in 1997. Hum. Reprod.; 14: 934-938; Kemeter, P. y Fiegl, J. (1998) Adjusting to life when assisted conception fails. Hum. Reprod.; 13: 1099-1105; Fernández, D. y Urdapilleta, L. (1999) Elementos para la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de los problemas sexuales derivados de la infertilidad y de su tratamiento médico. Rev. Med. Reprod. CEGYR; 2: 7-12; Syme, G. (1997) Facing the unacceptable: the emotional response to infertility. Hum. Reprod.; 2: 183-187.
En muchos países se viene considerando la participación de profesionales de la salud mental en las unidades de medicina reproductiva. Incluso en 1984, en Inglaterra y Australia, se comenzó a legislar para que los centros de atención de infertilidad contemplaran, dentro de sus programas, la prestación de apoyo psicológico por parte de profesionales entrenados y acreditados. [Domínguez, R. (1999) ¿Existen las causas psicológicas de la infertilidad? Bol. Soc. Chil. Fer.; 7: 6-7]
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