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Sección: Violencia
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INVESTIGACION CIENTIFICA SOBRE LA VIOLENCIA EN LA PAREJA

Referencias que examinan los ataques de las mujeres a sus esposos
o compañeros varones

Una Bibliografía Anotada

Copyright © 1997, 1998 por Martin S. Fiebert, PhD



Resumen: En esta bibliografía se examina 95 investigaciones académicas, 79 estudios empíricos y 16 revisiones o análisis los cuales demuestran que las mujeres son físicamente tan agresivas (o más agresivas) como los hombres, durante las relaciones con sus esposos o con compañeros varones. El tamaño de la muestra agregada de los estudios revisados supera los 60,000 individuos.


Aizenman, M. y Kelley, G. (1988). Incidencia de la violencia y violación por un conocido, en las relaciones de enamorados, entre hombres y mujeres estudiantes de college. Journal of College Student Development, 29, 305-311. Una muestra de estudiantes de secundaria con relaciones activas <204 mujeres y 140 hombres> respondió a una encuesta que examinaba la violencia durante el cortejo. Según los autores, no se encontró diferencias significativas entre ambos sexos, de acuerdo al autoreporte sobre intento de abuso físico.

Archer, J. y Ray, N. (1989). Violencia durante las citas en el Reino Unido: un estudio preliminar. Aggressive Behavior, 15, 337-343. Veintitrés parejas de enamorados completaron las Escalas de Tácticas para los Conflictos (CTS). Según los resultados, al momento de informar sobre la violencia física, las mujeres tenían mayor probabilidad de ser más agresivas que sus parejas varones. Además, los autores informaron que "en las medidas donde el acuerdo entre las parejas era alto" la correlación entre la violencia pasada y la actual era baja.

Arias, I., Samios, M. y O'Leary, K. (1987). Prevalencia y correlación de la agresión física durante el cortejo. Journal of Interpersonal Violence, 2, 82-90. Se trabajó con las Escalas de Tácticas para los Conflictos (CTS) en una muestra de 270 estudiantes universitarios de pregrado <95 hombres y 175 mujeres>. De acuerdo a los resultados, el 30% de hombres y el 49% de mujeres informó haber empleado alguna forma de agresión durante su época de citas. También se observó que un porcentaje mayor de mujeres se involucraba en ataques físicos graves.

Arias, I. y Johnson, P. (1989). Evaluación de la agresión física en las parejas íntimas. Journal of Interpersonal Violence, 4, 298-307. Se usó las Escalas de Tácticas para los Conflictos (CTS) en una muestra de 202 estudiantes universitarios de pregrado <103 hombres y 99 mujeres>. Tanto hombres como mujeres tuvieron una experiencia similar de violencia durante las citas: 19% de mujeres y 18% de varones admitieron haber agredido físicamente a sus parejas. Un porcentaje significativamente mayor de mujeres consideró la autodefensa como una razón legítima para que los hombres sean agresivos. Por otro lado, un porcentaje significativamente mayor de varones consideró la cachetada como una respuesta legítima para un hombre o una mujer si su pareja había sido sexualmente infiel.

Bernard, M. y Bernard, J. (1983). Violencia en la intimidad: la familia como un modelo para las relaciones de amor. Family Relations, 32, 283-286. Para estudiar la violencia en la pareja, se encuestó a 461 estudiantes de college <168 hombres y 293 mujeres>. Según los resultados, el 15% de varones admitió haber agredido físicamente a sus parejas, mientras que el 21% de mujeres reconoció haber atacado físicamente de sus parejas.

Billingham, R. y Sack, A. (1986). Violencia en el cortejo y el estado interactivo de la relación. Journal of Adolescent Research, 1, 315-325. Se empleó el CTS en una muestra de 526 estudiantes universitarios <167 hombres y 359 mujeres>. Se encontró tasas similares de violencia mutua; sin embargo, las mujeres mostraron tasas más altas de inicio de la violencia que sus parejas: 9% versus 3%.

Bland, R. y Orne, H. (1986). Violencia familiar y desorden psiquiátrico. Canadian Journal of Psychiatry, 31, 129-137. Se entrevistó a 1,200 canadienses, quienes fueron seleccionados aleatoriamente <489 hombres y 711 mujeres>. De acuerdo a los resultados, las mujeres se involucraban en (e iniciaban) actos violentos en una proporción mayor que sus parejas varones.

Bookwala, J.; Frieze, I.; Smith, C. y Ryan, K. (1992). Predictores de violencia en las citas: un análisis multivariado. Violence and Victims, 7, 297-311. Se utilizó el CTS en una muestra de 305 estudiantes de college <227 mujeres y 78 hombres>. Se encontró que 133 mujeres y 43 varones habían sufrido violencia en el presente o en una relación amorosa reciente. Como señalan los autores, "los informes de las mujeres mostraron tanta o más violencia que los hombres en sus relaciones". Aún cuando la mayor parte de la violencia en la pareja parece ser mutua <36% informado por mujeres y 38% por hombres>, las mujeres informaron haber iniciado la violencia contra sus parejas con mayor frecuencia que los hombres: 22% versus 17%.

Brinkerhoff, M. y Lupri, E. (1988). Violencia conyugal. Canadian Journal of Sociology, 13, 407-434. Se estudió la violencia conyugal en una muestra representativa compuesta por 562 parejas de Calgary, Canadá. Se empleó el CTS y se encontró el doble de violencia de esposa a esposo que de esposo a esposa, en la escala de violencia extrema <10.7% versus 4.8%>. La tasa de violencia general de los esposos fue de 10.3%, mientras que la tasa general de violencia de las esposas fue de 13.2%. La tasa de violencia fue significativamente mayor en parejas jóvenes y sin hijos. De acuerdo con estos resultados, la violencia de los hombres disminuye con un mayor logro académico, mientras que la violencia de las mujeres se incrementa a mayor nivel educativo.

Brush, L. (1990). Actos violentos y consecuencias dañinas en parejas casadas: cuestiones metodológicas en la Encuesta Nacional de Familias y Hogares. Gender & Society, 4, 56-67. En una gran encuesta a nivel nacional [n= 5,474] se usó las Escalas de Tácticas para los Conflictos (CTS). Los hallazgos señalaron que las mujeres se involucran en ataques violentos contra sus esposos en la misma proporción que los hombres.

Brutz, J. y Ingoldsby, B. (1984). Resolución de conflictos en familias Quákero. Journal of Marriage and the Family, 46, 21-26. Se utilizó las Escalas de Tácticas para los Conflictos (CTS) en una muestra de 288 quákeros <130 hombres y 158 mujeres>. Se encontró una tasa ligeramente superior de violencia de mujeres hacia hombres <15.2%> que de violencia de hombres hacia mujeres <14.6%>.

Burke, P.; Sets, J. y Pirog-Good, M. (1988). Identidad de género, autoestima y abuso físico y sexual en las relaciones de pareja. Social Psychology Quarterly, 51, 272-285. Se trabajó con una muestra de 505 estudiantes de college <298 mujeres y 207 hombres>, quienes completaron las Escalas de Tácticas para los Conflictos (CTS). Los autores señalaron "no haber encontrado diferencia significativa, en hombres y mujeres, quienes informaron haber causado o mantenido los ataques físicos". Dentro de un período de un año, encontraron que el 14% de hombres y el 18% de mujeres informaron haber agredido físicamente a su pareja, mientras que el 10% de hombres y el 14% de mujeres señaló haber mantenido los ataques físicos.

Carlson, B. (1987). Violencia en las citas: revisión de la investigación y comparación con la violencia conyugal. Social Casework, 68, 16-23. Se hace una revisión de la investigación sobre la violencia en la pareja y se encuentra que hombres y mujeres tienen la misma probabilidad de ser agresivos con sus parejas y que "la frecuencia de actos agresivos está inversamente relacionada con la probabilidad de causar daño físico".

Carrado, M.; George, M.; Loxam, E.; Jones., L. y Templar, D. (1996). Agresión en las relaciones heterosexuales entre británicos: un análisis descriptivo. Aggressive Behavior, 22, 401-415. Se empleó una versión modificada de las Escalas de Tácticas para los Conflictos (CTS) en una muestra representativa de heterosexuales británicos <971 mujeres y 894 hombres>. De acuerdo a los resultados, el 18% de hombres y el 13% de mujeres informaron haber sido víctimas de violencia física en algún momento durante sus relaciones heterosexuales. En cuanto a las relaciones actuales, el 11% de hombres y el 5% de mujeres informaron haber sido víctimas de la agresión de su pareja.

Cascardi, M.; Langhinrichsen, J. y Vivian, D. (1992). Agresión marital: correlaciones de impacto, daño y salud en los esposos y esposas. Archives of Internal Medicine, 152, 1178-1184. Se estudió a 93 parejas interesadas en terapia marital. Usando el CTS e información de otras fuentes, se encontró que el 71% informó al menos un incidente de agresión física en el año anterior. Aún cuando hombres y mujeres tenían la misma probabilidad de cometer actos violentos, las mujeres dijeron haber producido lesiones más graves. La mitad de las esposas y la tercera parte de los esposos no informaron de lesiones como producto de la agresión en general; sin embargo, las esposas causaron más daño, producido durante una agresión típica.

Caulfield, M. y Riggs, D. (1992). Análisis de la agresión en las citas: evaluación empírica de las Escalas de Tácticas para los Conflictos (CTS). Journal of Interpersonal Violence, 4, 549-558. Se utilizó las Escalas de Tácticas para los Conflictos (CTS) en una muestra de 667 estudiantes solteros de college <268 hombres y 399 mujeres>. Se encontró respuestas significativamente más altas de agresión física por parte de las mujeres. Por ejemplo, el 19% de mujeres abofeteó a sus parejas varones, mientras que el 7% de varones abofeteó a sus parejas. Además, el 13% de mujeres patearon, mordieron o golpearon a sus parejas, mientras que sólo el 3.1% de varones mostró este comportamiento.

Deal, J. y Wampler, K. (1986). Violencia en las citas: la importancia de la experiencia previa. Journal of Social and Personal Relationships, 3, 457-471. Se estudió a 410 estudiantes universitarios <295 mujeres y 115 hombres>, quienes respondieron las Escalas de Tácticas para los Conflictos (CTS) y otros instrumentos. Según los resultados, el 47% había experimentado alguna forma de violencia en sus relaciones de pareja. En su mayoría, las experiencias violentas fueron recíprocas. Cuando no lo eran, los hombres tenían tres veces más probabilidades de ser víctimas que las mujeres. Las experiencias violentas en relaciones anteriores fueron el mejor predictor de violencia en las relaciones actuales.

De Maris, A. (1992). Inicio de la agresión en hombres y mujeres: el caso de la violencia en el cortejo. En: E. Viano, (ed.). Intimate Violence: interdisciplinary perspectives (Violencia en la intimidad: perspectivas interdisciplinarias), pp. 111-120. Bristol, PA: Taylor & Francis. Se examinó una muestra de 865 estudiantes de college, blancos y negros, en relación al inicio de la violencia durante las citas. De acuerdo a los hallazgos obtenidos, 218 personas <80 hombres y 118 mujeres> habían sufrido o ejercido violencia en sus relaciones amorosas actuales y recientes. Los resultados son concluyentes: "cuando se dice que uno de los miembros de la pareja fue quien inicio la violencia, con mayor frecuencia esa persona es una mujer". Este patrón de respuesta fue similar en los dos grupos estudiados, blancos y negros.

Ernst, A.; Nick, T.; Weiss, S.; Houry, D. y Mills, T. (1997). Violencia familiar en una ciudad del interior. Annals of Emergency Medicine, 30, 190-197. Se evaluó las respuestas de 516 pacientes <233 hombres y 283 mujeres> del Departamento de Emergencias del hospital de una ciudad del interior en New Orleans. Se usó el Index of Spousal Abuse (Indice de Abuso Conyugal), una escala diseñada para medir la violencia familiar. Se encontró lo siguiente: por un lado, el 28% de hombres y el 33% de mujeres habían sido víctimas de violencia física en el pasado y, por el otro, el 20% de hombres y el 19% de mujeres informaron ser víctimas de violencia física en la actualidad. En términos de etnicidad, el 82% de los pacientes eran afroamericanos. Los autores no encontraron diferencias significativas en la proporción de mujeres y hombres que informaron del abuso físico a la policía: 19% de mujeres frente al 6% de hombres.

Feather, N. (1996). Violencia familiar, género y percepción de la justicia. Sex Roles, 35, 507-519. A los integrantes de una muestra de 109 hombres y 111 mujeres de Adelaide, Australia del Sur, se les presentó un escenario hipotético en el cual el esposo o la esposa era quien iniciaba la violencia familiar. Los participantes evaluaron de forma más negativa la agresión del esposo que la de la esposa; además, mostraron mayor empatía con la esposa y creían que el esposo merecía una sanción más severa por su comportamiento.

Fiebert, M. y González, D. (1997). Las mujeres que inician los ataques: razones dadas por dicho comportamiento. Psychological Reports, 80, 583-590. Con relación al inicio de los ataques físicos contra sus compañeros varones, se examinó una muestra de 968 mujeres, obtenida principalmente de los cursos de college del área de Carolina del Sur. De acuerdo a los informes, el 29% de mujeres dijo haber iniciado los ataques en los últimos años. Las mujeres entre los 20 y los 29 años tenían mayor probabilidad de agredir que las mujeres de 30 años o más. En cuanto a las razones dadas, al parecer las mujeres agreden porque para ellas sus golpes no dañan a sus víctimas varones, no creen que puedan salir lastimados o los creen incapaces de desquitarse. Además, las mujeres dijeron haber golpeado a sus parejas varones porque ellas deseaban llamar su atención, en especial, emocionalmente.

Fiebert, M. (1996). Percepción de los estudiantes de secundaria de los hombres como víctimas de una conducta de ataque de las mujeres. Perceptual & Motor Skills, 82, 49-50. Se encuestó a 371 estudiantes de college <91 hombres y 280 mujeres> para saber el grado de conocimiento y aceptación de la investigación relacionada con los ataques físicos de las mujeres. La mayoría de las personas encuestadas <63%> ignoraba los resultados de la violencia simétrica: las mujeres agreden físicamente a los hombres con la misma frecuencia que los hombres lo hacen con las mujeres. Un porcentaje ligeramente mayor de mujeres, comparado con el de hombres <39% versus 32%>, manifestó un conocimiento de estos hallazgos. Sobre la aceptación de la validez de estos resultados, la mayoría de los participantes <65%> aprobó dichos resultados, con un porcentaje ligeramente mayor de hombres <70% versus 64%> quienes estuvieron de acuerdo con los resultados.

Flynn, C. (1990). Violencia femenina en las relaciones: los temas y sus consecuencias. Family Relations, 36, 295-299. El análisis del artículo conluye lo siguiente: "de forma consistente, los investigadores han encontrado que, dentro de una relación de pareja (prematrimonial o conyugal), los hombres y mujeres se ven envueltos en actos violentos de la misma proporción". El autor añade: "la violencia de las mujeres en las relaciones íntimas ha recibido poca atención de parte de los encargados de elaborar las políticas, el público y, recientemente, los investigadores (...) los hombres golpeados y las mujeres abusivas han recibido una 'atención selectiva' por parte de los medios de comunicación y de los investigadores."

Follingstad, D.; Wright, S. y Sebastian, J. (1991). Diferencias sexuales en las motivaciones y efectos de la violencia en las citas. Family Relations, 40, 51-57. Se trabajó con una muestra de 495 estudiantes de college <207 hombres y 288 mujeres>, quienes completaron las Escalas de Tácticas para los Conflictos (CTS) y otros instrumentos, incluyendo una "justificación de la medición de la violencia en la relación". Según los resultados del estudio, las mujeres tenían el doble de probabilidades de haber iniciado la violencia en las citas, en mayor proporción que los hombres. Las víctimas mujeres atribuían la violencia de los varones a un deseo de lograr mayor control sobre sus vidas o de vengarse por haber sido golpeados primero. Por otro lado, desde el punto de vista de los varones, la agresión femenina se basa en el deseo de la mujer de "mostrar cuan enojada está y buscar venganza por haber sido herida o maltratada emocionalmente".

Gelles, R. (1994). Investigación y defensa: ¿una persona puede usar dos sombreros? Family Process, 33, 93-95. El autor lamenta la ausencia de objetividad en gran parte de las críticas feministas de las investigaciones que demuestran la existencia agresiones psicológicas y ataques físicos cometidos por mujeres.

George, M. (1994). Llevando al burro hacia atrás: los hombres como las víctimas inaceptables de la violencia conyugal. Journal of Men's Studies, 3, 137-159. Una revisión bastante completa de la literatura que examina los hallazgos y los problemas relacionadas con la situación de los varones como víctimas de los ataques de las mujeres.

Goldberg, W. y Tomlanovich, M. (1984). Víctimas de la violencia familiar en un departamento de emergencia. Journal of the American Medical Association, 251, 3259-3264. Con relación a su experiencia con la violencia familiar se encuestó una muestra de 492 pacientes <275 mujeres y 217 hombres>, quienes buscaban tratamiento en el departamento de emergencia de un hospital de Detroit. Los encuestados fueron, principalmente, afroamericanos <78%>, residentes de la ciudad <90%> y desempleados <60%>. Las víctimas de la violencia familiar fueron 107 personas <22%>. A pesar que los resultados encontraron un 38% de víctimas varones y 62% de víctimas mujeres, esta diferencia de sexos no logró significancia estadística.

González, D. (1997). ¿Por qué las mujeres inician la violencia? un estudio que examina las razones detrás del ataque físico a los varones. Tesis de maestría por publicarse, Universidad Estatal de California, Long Beach. Se encuestó a 225 mujeres, estudiantes de college, con el fin de conocer su historia de vida y sus razones para iniciar la agresión contra sus compañeros varones, . Además, las encuestadas respondieron a 8 escenarios de conflicto, dando información sobre razones posibles para iniciar la agresión. Los resultados mostraron que el 55% de las mujeres admitieron haber iniciado la agresión física contra sus compañeros varones en algún punto durante su vida. La razón más frecuente era considerar la agresión como una reacción espontánea a la frustración.

Hampton, R.; Gelles, R. y Harrop, J. (1989). ¿Se está incrementando la violencia en las familias?: una comparación de las tasas de violencia de la Encuesta Nacional de Hogares de 1975 y 1985. Journal of Marriage and the Family, 51, 969-980. Con relación a la violencia conyugal, se comparó dos muestras: una de 147 afroamericanos, estudiados en la Encuesta Nacional de 1975 y otra de 576 afroamericanos, quienes participaron en la Encuesta Nacional de 1985. Usando las Escalas de Tácticas para los Conflictos (CTS) se encontró que, entre 1975 y 1985, la tasa general de violencia de esposos contra esposas (160/1000) se mantuvo constante, mientras que, entre 1975 y 1985, la tasa general de violencia de esposas contra esposos se incrementó en 33% (de 153/1000 a 204/1000). Entre 1975 y 1985, la tasa de violencia extrema de esposos contra esposas disminuyó en 43% (de 113/1000 a 64/1000), mientras que, en el mismo período, la tasa de violencia extrema de esposas contra esposos se incrementó en 42% (de 76/1000 a 108/1000). En 1985, la tasa de violencia física de las mujeres negras era tres veces mayor que la tasa de las mujeres blancas.

Henton, J.; Cate, R.; Kovall, J.; Lloyd, S. y Christopher, S. (1983). Romance y violencia en las relaciones de pareja. Journal of Family Issues, 4, 467-482. Se encuestó a 644 estudiantes de college <351 hombres y 293 mujeres> y se encontró una tasa de ataque físico de 121 por 1000. Además, se constató que el inicio de la violencia recíproca entre hombres y mujeres tenía tasas de ocurrencia similares.

Jouriles, E. y O'Leary, K. (1985). Confiabilidad de informes personales sobre violencia conyugal. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 53, 419-421. Se utilizó las Escalas de Tácticas para los Conflictos (CTS) en una muestra de 65 parejas que seguían terapia marital y con otra de 37 parejas de la comunidad. Se encontró niveles moderados de reconocimiento del abuso entre los cónyuges y tasas similares al informar sobre la violencia entre ambos cónyuges.

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