aristidesvara.com
Sección: Violencia
INDICE
Resumen Parte II
...
...
...
...
...
...
...
...

INVESTIGACION CIENTIFICA SOBRE LA VIOLENCIA EN LA PAREJA

Referencias que examinan los ataques de las mujeres a sus esposos
o compañeros varones

Una Bibliografía Anotada

Copyright © 1997, 1998 por Martin S. Fiebert, PhD



Kalmuss, D. (1984). Transmisión intergeneracional de la agresión marital. Journal of Marriage and the Family, 46, 11-19. En una muestra representativa de 2,143 adultos, se encontró una tasa de agresión grave de esposo a esposa de 3.8% y, por otro lado, una tasa de agresión grave de esposa a esposo de 4.6%.

Kim, K. y Cho, Y. (1992). Estudio epidemiológico del abuso marital en Corea. En E. Viano, (ed.). Intimate Violence: interdisciplinary perspectives (Violencia en la intimidad: perspectivas interdisciplinarias), pp. 277-282. Bristol, PA: Taylor and Francis. Se usó el CTS en entrevistas para una muestra aleatoria de 1,316 coreanos casados <707 mujeres y 609 hombres>. Al ser comparados con los hallazgos obtenidos con las parejas norteamericanas, los resultados mostraron que los varones coreanos eran victimizados por sus esposas el doble de veces frente a los varones norteamericanos. Por otra parte, las mujeres coreanas eran victimizadas por sus esposos tres veces más que las mujeres norteamericanas.

Lane, K. y Gwartney-Gibbs, P. (1985). Sexo y violencia durante la cita. Journal of Family Issues, 6, 45-49. Con relación a la violencia en el cortejo, se encuestó a 325 estudiantes <165 hombres y 160 mujeres>. Se usó las Escalas de Tácticas para los Conflictos (CTS) y se encontró tasas similares de violencia en hombres y mujeres.

Laner, M. y Thompson, J. (1982). Abuso y agresión durante el cortejo de la pareja. Deviant Behavior, 3, 229-244. Se empleó las Escalas de Tácticas para los Conflictos (CTS) en una muestra de 371 individuos solteros <129 hombres y 242 mujeres> y se encontró tasas similares de violencia en hombres y mujeres durante las relaciones de pareja.

Langhinrichsen-Rohling, J. y Vivian, D. (1994). Correlatos de los informes incongruentes sobre agresión marital por parte de los esposos. Journal of Family Violence, 9, 265-283. Usando una versión modificada del CTS, en una muestra clínica de 97 parejas buscando terapia marital, los autores encontraron que el 61% de los esposos y el 64% de las esposas obtuvieron la calificación de agresivos. Además, los resultados mostraron lo siguiente: a) el 25% de los esposos y el 11% de las esposas podían ser considerados como medianamente agresivos. b) el 36% de esposos y 53% de esposas podían ser calificados como bastante agresivos. El 68% de las parejas estuvieron de acuerdo sobre la tasa general de violencia de los esposos, mientras que el 69% de las parejas estuvieron de acuerdo con respecto a la tasa general de violencia de las esposas. Se identificaron tres niveles de agresión: "no violento, medianamente violento y bastante violento." También hubieron desacuerdos, ya que el 65% de los esposos exageraron sus informes sobre la agresión, mientras que el 35% de ellos redujeron sus reportes sobre actos violentos. Por su parte, el 57% de las mujeres disminuyeron sus informes sobre violencia conyugal, mientras el 43% de ellas exageraron los relatos sobre actos violentos.

Lillja, C. (1995). ¿Por qué las mujeres agreden físicamente?: un estudio que examina la función de los hombres golpeados. Tesis de maestría por publicarse. Universidad Estatal de California, Long Beach. Revisión de la literatura que examina el tema de los hombres como víctimas de los ataques físicos de las mujeres. Incluye un cuestionario novedoso para evaluar la siguiente premisa: las mujeres carentes de soporte social para combatir el estrés tienen mayor probabilidad de cometer actos de violencia familiar.

Lo, W. y Sporakowski, M. (1989). Mantenimiento de relaciones violentas de pareja entre los estudiantes de college. Journal of College Student Development, 30, 432-439. Se trabajó con una muestra de 442 estudiantes de college, quienes completaron el CTS. De acuerdo a los resultados obtenidos, "era más probable que las mujeres se llamaran abusivas ellas mismas y era menos probable que se consideraran víctimas".

Macchietto, J. (1992). Aspectos de la victimización masculina y de la agresión femenina: repercusiones en la consejería para hombres. Journal of Mental Health Counseling, 14, 375-392. El artículo contiene una revisión de la literatura existente sobre la victimización masculina y la agresión femenina.

Makepeace, J. (1986). Diferencias de género en la victimización violenta durante el cortejo. Family Relations, 35, 383-388. Con relación a su experiencia de violencia en las citas, se encuestó una muestra compuesta por 2,338 estudiantes de college <1,059 hombres y 1,279 mujeres> de siete centros educativos. La violencia durante el cortejo había sido experimentada por el 16.7% de los encuestados. Los autores señalan que "las tasas de ataques violentos e inicio de la violencia eran similares en hombres y mujeres". En términos de daño, tanto hombres <98%> como mujeres <92%> informaron sobre efectos "nulos o medianos", producto de la violencia.

Malone, J.; Tyree, A. y O'Leary, K. (1989). Generalización y freno: efectos distintos de la agresión en esposas y esposos. Journal of Marriage and the Family, 51, 687-697. Trabajando con una muestra de 328 parejas se encontró que los hombres y las mujeres se veían envueltos en actos de agresión física en la misma proporción, dentro de sus familias de origen o contra sus cónyuges. Sin embargo, al compararse los resultados de esposos y esposas, las mujeres se mostraron más agresivas con sus compañeros varones. La agresión fue una conducta más predecible en las mujeres; es decir, si las mujeres habían sido testigos de la agresión entre los padres o de golpes entre hermanos, ellas tenían más probabilidad de ser violentas con sus esposos.

Margolin, G. (1987). Formas múltiples de agresividad conyugal: ¿cómo las identificamos? Journal of Marriage and Family Therapy, 13, 77-84. Se trabajó con una muestra voluntaria de 103 parejas, quienes completaron las Escalas de Tácticas para los Conflictos (CTS). Se encontró que los esposos y las esposas cometieron actos de violencia en la misma proporción. Específicamente, la incidencia de violencia, tal como fue informada por el esposo o la esposa, fue: esposo a esposa = 39 y esposa a esposo = 41.

Marshalll, L. y Rose, P. (1987). Género, estrés y violencia en las relaciones de adultos en una muestra de estudiantes de college. Journal of Social and Personal Relationships, 4, 299-316. Una muestra de 308 estudiantes de pregrado <152 hombres y 156 mujeres> reveló que el 52% cometió violencia y el 62% fue víctima de ataques violentos en algún momento durante sus relaciones de adulto. El abuso infantil apareció como un predictor de violencia en las relaciones de adultos.

Marshall, L. y Rose, P. (1990). Violencia premarital: el impacto de la violencia, el estrés y la reciprocidad en la familia de origen. Violence and Victims, 5, 61-64. Se analizó una muestra de 454 estudiantes de pregrado <249 mujeres y 205 hombres>, en situación premarital, quienes respondieron el CTS y también a otras escalas. En general, las mujeres informaron haber cometido mayor violencia que los hombres, por su parte, los hombres dijeron haber sufrido mayor cantidad de ataques violentos de las mujeres.

Mason, A. y Blankenship, V. (1987). Poder y motivación para la afiliación, estrés y abuso en las relaciones íntimas. Journal of Personality and Social Psychology, 52, 203-210. Se trabajó con una muestra de 156 estudiantes de college que completaron el Thematic Apperception Test [TAT] (Test de Percepción Temática), el Life Experiencies Survey (Estudio sobre Experiencias de Vida) y el CTS. En relación a quien agredió físicamente, no se encontró diferencias significativas entre hombres y mujeres. Los hombres con mayor necesidad de poder tenían mayor probabilidad de agredir físicamente, mientras que las mujeres altamente estresadas, con una alta necesidad de afiliación y una baja inhibición de sus actividades, tenían mayor probabilidad de atacar físicamente. De acuerdo a los resultados, la violencia ocurría con más frecuencia entre las parejas comprometidas.

Matthews, W. (1984). Violencia en las parejas del college. College Student Journal, 18, 150-158. Una muestra de 351 estudiantes de college <123 hombres y 228 mujeres> mostró que 79 individuos <22.8%> informó de al menos un incidente de violencia durante las citas. Tanto hombres como mujeres asumieron una responsabilidad compartida por el comportamiento violento. Asimismo, ambos sexos (ya fuera como víctimas o como agresores) interpretaron la violencia como una forma de "amor".

Maxfield, M. (1989). Escenarios en los informes sobre homicidios: variedad y validez. Criminology, 27, 671-695. Se examina la información del FBI referida a los homicidios, entre los años1976 y 1985. Según el análisis realizado, 9,822 esposas y convivientes <57%> fueron asesinadas, en comparación con los 7,433 esposos y convivientes <43%> asesinados.

McKinney, K. (1986). Medición de la violencia verbal, física y sexual, durante las citas [según género]. Free Inquiry in Creative Sociology, 14, 55-60. Se encuestó a 163 estudiantes de college <78 hombres y 85 mujeres> utilizando un cuestionario diseñado para evaluar su participación en agresiones durante las citas. Se encontró que el 38% de mujeres y el 47% de hombres manifestaron haber sido víctimas de abuso físico durante sus relaciones de pareja. De acuerdo a los resultados, el 26% de mujeres y el 21% de hombres reconoció haber atacado físicamente a sus parejas durante las citas.

McLeod, M. (1984). Las mujeres contra los hombres: evaluación de la violencia familiar, basada en el análisis de datos oficiales y en datos de victimización a nivel nacional. Justice Quarterly, 1, 171-193. Se trabajó con datos obtenidos de 6,200 casos de abuso entre esposos del área de Detroit, entre 1978-1979. Según los hallazgos del estudio, los hombres usaban armas el 25% del tiempo y las mujeres lo hacían el 86% del tiempo. Con relación al daño, el 74% de los hombres resultaron heridos y, de estos, el 84% necesitó atención médica. De acuerdo al autor del informe, los hombres víctimas son dañados con más frecuencia (y mayor gravedad) que las mujeres víctimas.

McNeely, R. y Mann, C. (1990). La violencia familiar es un tema humano. Journal of Interpersonal Violence, 5, 129-132. En el artículo se examina los hallazgos referidos a mujeres igual de proclives que los hombres para cometer actos violentos. Según los autores, "es incorrecto calificar la violencia entre esposos como un tema de la mujer en lugar de verlo como un tema humano".

McNeely, R. y Robinson-Simpson, G. (1987). La verdad sobre la violencia familiar: un tema definido de forma errada. Social Work, 32, 485-490. De acuerdo al análisis presentado, en las relaciones familiares, las mujeres son tan violentas como los hombres.

Mercy, J. y Saltzman, L. (1989). Violencia conyugal extrema en Estados Unidos, entre los años 1975 y 1985. American Journal of Public Health, 79, 595-599. Se examinó las cifras del FBI referidas al homicidio entre cónyuges. Al analizarse un período de 10 años, de 1975 a 1985, se encontró tasas de crimen más altas en las esposas que en los esposos <56.6% versus 43.4%>. Los esposos negros tenían el mayor riesgo de victimización. El homicidio conyugal entre los negros fue 8.4 veces mayor que el de los blancos. Las tasas de homicidio conyugal fueron 7.7 veces más altas en los matrimonios interraciales. Además, la victimización para blancos y negros se incrementaba a medida que la diferencia de edad entre los esposos se hacía mayor. Los esposos y las esposas tenían igual probabilidad de ser asesinados con armas de fuego ; sin embargo, los esposos tenían mayor probabilidad de ser apuñalados y las esposas mayor probabilidad de ser golpeadas hasta la muerte. Al parecer, las discusiones terminaban en asesinato el 67% de los casos de homicidio conyugal.

Mihalic, S. y Elliot, D. (1997). Modelo teórico de aprendizaje social sobre la violencia conyugal. Journal of Family Violence, 12, 21-46. Basándose en los datos de la National Youth Survey (Encuesta Nacional sobre la Juventud) , se puso a prueba un modelo de aprendizaje social sobre la violencia conyugal en hombres y mujeres. En el caso de los hombres, la etnicidad, la victimización previa, el estrés y la satisfacción marital, predijeron el haber cometido (y sufrido) menor violencia conyugal.

Con relación a la violencia extrema, la etnicidad, la victimización previa y la satisfacción marital fueron los predictores de la experiencia de violencia conyugal sufrida por los hombres. Mientras tanto, la etnicidad, la clase social y las actitudes hacia los roles sexuales predijeron los ataques violentos por parte de los hombres. En cuanto a las mujeres, el predictor más importante, tanto de violencia marital leve como extrema, fue la satisfacción marital, aunque la clase social también permitió predecir los ataques violentos. Con relación a las mujeres responsables de violencia conyugal, el haber sido testigos de violencia entre los padres fue el predictor más importante, junto con la clase social y la satisfacción marital. El modelo del aprendizaje social funcionó mejor en las mujeres que en los hombres.

Morse, B. (1995). Más allá de las Escalas de Tácticas para los Conflictos (CTS): evaluación de las diferencias de género en la violencia de pareja. Violence and Victims, 10 (4), 251-272. Se analizó los datos obtenidos del National Youth Survey (Encuesta Nacional sobre la Juventud), un estudio longitudinal iniciado en 1976 con 1,725 personas seleccionadas de una muestra probabilística de hogares en Estados Unidos, quienes en 1976 tenían entre 11 y 17 años de edad. El estudio analizó la violencia en parejas de convivientes hombres y mujeres, tal como es examinada por el CTS. La encuesta fue realizada durante varios años: 1983 , 1986 , 1989 y 1992 .

En todos los años analizados, las tasas de prevalencia de la violencia en general y de la violencia extrema fueron significativamente más altas en mayor cantidad de mujeres que de hombres y no a la inversa. Por ejemplo, en 1983, la tasa de la violencia general de hombres a mujeres fue de 36.7%, mientras que la tasa de violencia general de mujeres a hombres fue de 48%. En 1986, la tasa de violencia extrema de hombres a mujeres fue de 9.5% y la tasa de violencia extrema de mujeres a hombres fue de 22.8%. En 1992, la tasa de violencia general de hombres a mujeres fue de 20.2%, junto con una tasa de violencia extrema de hombres a mujeres de 5.7%; por su parte, la tasa de la violencia general de mujeres a hombres fue de 27.9%, junto con una tasa de violencia extrema de mujeres a hombres de 13.8%.

De acuerdo a los autores, la disminución de la violencia a lo largo del tiempo se explica por la mayor edad de las personas. De otro lado, las mujeres informaron haber atacado, más de dos veces, a sus compañeros varones quienes no las habían atacado a ellas en el último año de estudios. En 1986, cerca del 20% de hombres y mujeres informaron acerca de daños físicos producto de los ataques. En otros años, las mujeres tenían mayor probabilidad de informar sobre daños personales.

Mwamwenda, T. (1997). Golpiza a los esposos entre la gente que habla Xhosa, en Transkei, Sudáfrica. Manuscrito por publicar. Universidad de Transkei, Sudáfrica. Se encuestó a una muestra de 138 mujeres y 81 hombres, estudiantes de college, en Transkei, Sudáfrica. Se les preguntó si habían sido testigos de las palizas a los esposos. Según el resultado del estudio, el 2% de las personas vieron a sus madres moler a golpes a sus padres, 18% vieron u oyeron que sus familiares mujeres le dieron una paliza a sus esposos y el 26% de las personas vieron u oyeron que sus vecinas mujeres molieron a golpes a sus esposos.

Nisonoff, L. y Bitman, I. (1979). Agresión conyugal: incidencia y relación con las variables demográficas seleccionadas. Victimology, 4, 131-140. Se encuestó por teléfono a una muestra de 297 personas <112 hombres y 185 mujeres>. De acuerdo a los resultados, el 15.5% de hombres y el 11.3% de mujeres informaron haber golpeado a sus cónyuges, mientras que el 18.6% de hombres y el 12.7% de mujeres informaron haber sido golpeados por sus cónyuges.

O'Keeffe, N.; Brockopp, K. y Chew, E. (1986). Violencia en las citas de adolescentes. Social Work, 31, 465-468. Se encuestó a 256 estudiantes de secundaria <135 muchachas y 121 muchachos> de Sacramento, California, quienes respondieron el CTS. El 90% de los estudiantes eran juniors o seniors, la mayoría venía de hogares de clase media, el 94% eran estudiantes promedio o sobresalientes. En cuanto a su etnicidad, el 65% eran blancos y el 35% eran negros, latinos o asiáticos. Se encontró que el 11.9% de las muchachas admitieron haber sido las únicas responsables de los actos de violencia física, mientras que los muchachos lo admitieron en un 7.4%. El 17.8% de las muchachas y el 11.6% de los muchachos admitieron haber sido ambos víctimas y responsables de la violencia física.

O'Leary, K.; Barling, J.; Arias, I.; Rosenbaum, A.; Malone, J. y Tryee, A. (1989). Prevalencia y estabilidad de la agresión física conyugal: un análisis longitudinal. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 57, 263-268. Se examinó a 272 parejas con relación a la agresión física. Mayor cantidad de mujeres informaron haber agredido físicamente a sus compañeros antes del matrimonio <44% versus 31%> y en los primeros 18 meses de matrimonio <36% versus 27%>. A los 30 meses de matrimonio había una tasa superior, aunque no significativa, de mujeres agresivas <32% versus 25%>.

Plass, M. y Gessner, J. (1983). Violencia en las relaciones de pareja: una muestra sureña. Free Inquiry in Creative Sociology, 11, 198-202. De una ciudad grande del sur de Estados Unidos, se tomó una muestra adecuada de 195 estudiantes de secundaria y de college, quienes respondieron el CTS. Los investigadores buscaban examinar la violencia en la pareja. En general, al comparar los resultados de hombres y mujeres, ellas mostraron ser significativamente más proclives a la agresión que los hombres. En particular, en las relaciones formales, las mujeres tenían tres veces más probabilidades de abofetear, patear, golpear y dar un puñetazo a sus compañeros, con una frecuencia siete veces mayor que los hombres. En las relaciones casuales, aún cuando las diferencias por sexo no eran tan marcadas, las mujeres se mostraron más agresivas que los varones. Según otros hallazgos adicionales, los estudiantes de secundaria eran más agresivos que los estudiantes de college. Además, "una proporción grande de los encuestados negros fueron considerados agresores".

Riggs, D.; O'Leary, K. y Breslin, F. (1990). Correlatos múltiples de la agresión física en las parejas durante las citas. Journal of Interpersonal Violence, 5, 61-73. Se analizó una muestra por 408 estudiantes de college <125 hombres y 283 mujeres>, quienes respondieron el CTS. Se encontró una diferencia significativa entre hombres <23%> y mujeres <39%>, debido a la mayor cantidad de mujeres que informaron haber agredido físicamente a sus compañeros varones.

Rollins, B. y Oheneba-Sakyi, Y. (1990). Violencia física en los hogares de Utah. Journal of Family Violence, 5, 301-309. Se trabajó con una muestra aleatoria de 1,471 hogares de Utah, los cuales respondieron el CTS. De acuerdo a los resultados, la tasa de violencia extrema de las mujeres fue de 5.3% comparada con la tasa de los varones de 3.4%.

Rouse, L. (1988). Abuso en las relaciones de pareja: una comparación de negros, blancos y latinos. Journal of College Student Development, 29, 312-319. En una muestra diversa de estudiantes de college se examinó el uso de la fuerza física y sus consecuencias. La muestra estuvo compuesta por 130 blancos <58 hombres y 72 mujeres>, 64 negros <32 hombres y 32 mujeres> y 34 latinos <24 hombres y 10 mujeres>. Se encontró una diferencia significativa entre hombres y mujeres, ya que los varones tenían mayor probabilidad de informar sobre los ataques de sus parejas, quienes habían usado una fuerza física moderada y causado una gran cantidad de daños que requerían de atención médica. Esta diferencia por sexo estuvo presente en los blancos y negros pero no en los latinos.

Rouse, L.; Breen, R. y Howell, M. (1988). Maltrato en las relaciones íntimas: una comparación entre los estudiantes de college, casados o enamorados. Journal of Interpersonal Violence, 3, 414-429. Una muestra de 130 estudiantes de college casados <48 hombres y 82 mujeres> y 130 estudiantes de college en situación de enamorados <58 hombres y 72 mujeres> informaron sobre su experiencia de abuso físico en las relaciones íntimas.Los hombres tuvieron mayor probabilidad que las mujeres de informar haber sido víctimas de agresión física, tanto en las relaciones de enamorados como en las relaciones maritales.

SERVICIOS Y CONTACTOS DEL SITIO