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Seccion: VIOLENCIA
INDICE
RESUMEN
APROXIMACIONES TEÓRICAS
ESCALAS CTS
MÉTODO
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
CONCLUSIONES
REFERENCIAS

Negociación, ataque psicológico, ataque físico, coerción sexual y daño físico en parejas universitarias de Lima - Perú

 

Psic. Arístides A. Vara Horna


5. CONCLUSIONES

El estudio sobre el manejo de conflictos en estudiantes universitarios que tuvieran una relación de pareja, de por lo menos seis meses de duración, indica que:

•  Casi el 100% de los hombres y mujeres han utilizado, al menos una vez, las tácticas de negociación para resolver sus conflictos de pareja. Comparando las respuestas de hombres y mujeres, existe un mayor porcentaje de varones que resuelven sus problemas de pareja a través de la negociación.

•  Las mujeres suelen perpetrar ataques psicológicos en mayor proporción que los hombres. Incluso se ha encontrado que las mujeres son las que más tienden a repetir sus ataques psicológicos de gravedad. Asimismo, se encontraron patrones específicos de ataque psicológico según el sexo del agresor. Los varones se caracterizaron por ignorar las opiniones de sus parejas, dejarlas bruscamente en una discusión, e impedirles que asistan a reuniones sociales o frecuenten a sus amigos(as). Por su parte, las mujeres se caracterizan por destruir a propósito algo que pertenece a su pareja, amenazar con abandonarlos, acusarlos y/o ridiculizarlos de tener la culpa de las discusiones, gritarles, “mentarles la madre”, “callarlos con violencia”, “amenazar con golpearles o lanzarles algo que puede herir” y “acusarles y ridiculizarles de no saber hacer el amor”.

•  En lo que se refiere al ataque físico, existe una mayor proporción de hombres que atacan físicamente a sus parejas mujeres. Sin embargo, como en el caso anterior, se ha encontrado que las mujeres perpetran ataques físicos con mayor frecuencia que los hombres. Adicionalmente, al estudiar el tipo de ataque físico (según fuera leve o grave), se ha visto que las mujeres cometen ataques físicos graves (quemar, dar puñetazos, golpear con objetos contundentes, etc.) en mayor proporción y con más frecuencia que los hombres. También aquí se encontraron patrones de ataque que diferencian según el sexo del agresor. L os varones se caracterizan por “sujetar por la fuerza a su pareja” y “empujar violentamente contra la pared”- Las mujeres se caracterizan por “empujar”, “cachetear”, “patear”, “doblar el brazo, arañar o jalar de los cabellos”, “lanzar algo que puede herir” y “dar una golpiza a sus parejas varones”.

•  En cuanto al daño físico, los resultados del estudio han mostrado que las mujeres reconocen haber causado daño físico leve en mayor proporción que los hombres (13.7% de los varones frente al 17.1% de las mujeres). Sin embargo, debido a su mayor fortaleza física los hombres producen daño físico grave en mayor proporción que las mujeres (3.3% de los varones frente al 1.8% de las mujeres).

 

En otros estudios (Vara, 1999; Vara, 2000) se han encontrado patrones similares en el manejo de conflictos a través de la negociación, ataque físico, ataque psicológico, y daño físico, en parejas casadas y convivientes residentes en Lima. Tales semejanzas evidencian la consistencia de las proporciones y patrones según sexo en lo que se refiere a la utilización de estas tácticas.

Estas conclusiones, aplicables a los estudiantes universitarios que tienen una pareja estable, ofrecen suficiente evidencia empírica para cuestionar la validez del modelo de la victimización de la mujer. Dicho modelo teórico viene siendo difundido de forma masiva a través de los programas de radio y televisión (noticieros, talk-shows , telenovelas, etc.), los textos universitarios y las publicaciones de diversas ONGs comprometidas con la llamada “perspectiva de género”.

Los altos niveles de victimización de los varones, a causa de la agresión femenina, podría estar reflejando un doble estandar social: ante los ojos de las opinión pública , y con el aval de los medios de comunicación, se critica la imagen del varón presentándolo como un macho abusivo, golpeador, irresponsable; mientras en el ámbito privado, se guarda absoluto silencio sobre la violencia de la mujer contra los hombres. En ambos casos, el varón sale perjudicado, ya sea porque es satanizado públicamente o porque se mantiene el estereotipo social de la mujer como víctima, a pesar que los datos empíricos revelan que la mujer victimiza al varón en una proporción bastante similar e incluso más alta que sus parejas varones.

Por ello, no se debe olvidar que el modelo de la victimización de la mujer se basa únicamente en datos obtenidos en albergues y comisarías para mujeres, más no en estudios empíricos, realizados con la adecuada rigurosidad metodológica. Como se mencionó en la sección de resultados y discusión, estos datos no son un descubrimiento nuevo. Por el contrario, son consistentes con más de 100 investigaciones que han demostrado que el tema de la violencia conyugal y la violencia en la pareja es un problema de responsabilidad compartida: hombres y mujeres se agreden física y psicológicamente en proporciones similares. Mientras no se entienda esto, los estudios y programas desarrollados para combatir la violencia en la pareja y la violencia familiar seguirán siendo esfuerzos estériles.

 

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